En Cisjordania, colonos israelíes comenzaron a desviar de manera ilegal el agua de manantiales naturales que abastecen a comunidades palestinas, afectando a una población de más de 2.8 millones de personas que dependen de este recurso, entre otras actividades, para el riego de sus cultivos.
El Cogat, organismo militar israelí encargado de supervisar asuntos civiles en Cisjordania, reconoció que el agua fue desviada “sin autorización” y señaló que el caso sería investigado.
Saad Nemer, agricultor palestino de la localidad de Fasayil, denunció que la interrupción del suministro provocó la destrucción de sus campos. El campesino afirmó además que su familia cuenta con documentos que acreditan la propiedad de las tierras afectadas.
COLONOS TOMAN CONTROL DE MANANTIAL EN EL VALLE DEL JORDÁN
En Al Auja, localidad situada en el Valle del Jordán, residentes denunciaron una situación similar. El alcalde, Hani al Njoum, aseguró que colonos se han apoderado por completo de la cascada de un manantial y transformaron el área en una zona “cuasi militar”.
De acuerdo con el funcionario, la situación representa un fuerte golpe para las actividades agrícolas y turísticas de la comunidad, debido a las restricciones para acceder a una fuente natural de agua que también constituía un atractivo de la zona.
La situación se desarrolla en medio de un incremento de la violencia en distintos puntos de Cisjordania. Según las denuncias citadas, soldados y colonos israelíes irrumpieron en viviendas palestinas en Hebrón y destruyeron algunas de las últimas tierras de cultivo que permanecían en una aldea cercana a Ramallah.
Habitantes de la zona señalaron que han perdido buena parte de sus terrenos, mientras las agresiones de colonos se han intensificado en diferentes comunidades palestinas.
MUERTES EN GAZA PESE AL ALTO AL FUEGO
En la Franja de Gaza, al menos tres palestinos, entre ellos un niño de 12 años, murieron durante la más reciente jornada de ataques del ejército israelí, mientras varias personas resultaron heridas, pese a la vigencia de un alto el fuego.
El Ministerio de Salud de Gaza reportó que al menos 74 mil 16 palestinos han muerto en el enclave desde el inicio de la ofensiva israelí tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
A esta situación se suma la crisis habitacional. De acuerdo con Al Jazeera, numerosas familias permanecen en edificios dañados y con riesgo de derrumbe debido a la falta de alternativas seguras.
VIVIENDAS DAÑADAS REPRESENTAN UN RIESGO PARA LA POBLACIÓN
Los riesgos asociados con las estructuras dañadas quedaron evidenciados el pasado 16 de septiembre, cuando un edificio residencial de seis plantas en la ciudad de Gaza, afectado previamente por bombardeos israelíes, colapsó.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Defensa Civil gazatí documentaron que el derrumbe provocó la muerte de 21 personas, incluidos 12 niños.
Una evaluación conjunta de la ONU, el Banco Mundial y la Unión Europea estableció que, hasta octubre de 2025, al menos 371 mil 888 viviendas —equivalentes a 76.6 por ciento del parque inmobiliario de Gaza— habían sido destruidas o afectadas.
El mismo estudio calculó que la reconstrucción del enclave requerirá una inversión superior a 71 mil millones de dólares durante la próxima década, en un contexto marcado por la destrucción de infraestructura, viviendas y servicios esenciales.