Por Miriam Valencia
¿Moda o fanatismo?
El fenómeno de la preventa de Doomsday dejó en evidencia las ganas de los cinéfilos de pertenecer a algo. Grupos de Facebook y WhatsApp estaban colapsando por la desesperación de los usuarios al no poder ingresar a las plataformas y hacer su compra, pero ¿Quiénes son estos fanáticos que se desvelaron hasta casi las 2 de la mañana para tener un boleto?
Aquí podemos dividirlos en 2 francos: por un lado, tenemos a los fans del material audiovisual de Marvel que no se han perdido ningún evento del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) y que, bien o mal, apoyan a la franquicia con los lanzamientos de las series o películas. Este grupo, en el que me incluyo, estuvo en el preestreno de abril de 2019, cuando Tony Stark se sacrificó por el universo y Steve Rogers viajó al pasado para quedarse con su amor verdadero. Ahora, este grupo pretende repetir la hazaña de hace 6 años y sentir la misma emoción como cuando el Capitán América demostró que seguía siendo digno alzando el Mjolnir de Thor.
En contraste, tenemos al otro grupo que posiblemente nunca ha ido a un estreno de medianoche, que no está tan familiarizado con todos los personajes porque no vio las mil series y proyecciones anteriores y que, seguramente, compró los boletos para revenderlos o que asistirá de mala gana para cumplirle a alguien del primer grupo. ¿Saben quiénes no irán al estreno de esta película o que la verán varios días después? Exacto, los fieles a los cómics y al Marvel que presentaba películas con más estructura narrativa.
¿La película del año?
No, no me malentiendan. No estoy diciendo que Doomsday será mala o que no tendrá una repercusión importante en ventas como lo hicieron las anteriores. La realidad es que son más personas las que tienen el sentimiento de inconformidad con esta película porque no contó con un acompañamiento narrativo como las anteriores. En este caso, todo el equipo cinematográfico de Marvel (productores, directores y guionistas) nos llevaba de la mano a través de las historias de los personajes hasta encontrarse todos en el mismo lugar con la saga de Los Vengadores, logrando que la audiencia se identificara o se sintiera parte de ellos.
Tan solo podemos confirmar que las personas que compraron los boletos en la preventa del 28 de septiembre fueron los que querían decir que fueron los primeros, ya sea para revender o porque genuinamente quieren disfrutar la película en el formato de Infinity Vision. En cambio, la preventa del 2 de octubre no tuvo el mismo impacto como para saturar las plataformas ni para agotar las funciones.
Habrá que esperar al 16 de diciembre para saber si Avengers: Doomsday logrará superar o de menos igualar al resto de películas del equipo o si se quedará como un intento sin emoción por continuar explotando a los personajes que ya estaban retirados.