La ciudad de Apatzingán, Michoacán, vivió una noche de tensión y violencia este lunes, luego de que una manifestación por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, terminara con la quema parcial del Palacio Municipal.
Aunque no se reportaron víctimas, el incidente forma parte de una ola de protestas en el estado en rechazo a la creciente inseguridad y los crímenes impunes que han golpeado a la región en las últimas semanas.
DE UNA MARCHA PACÍFICA AL ESTALLIDO DE VIOLENCIA
Aproximadamente mil manifestantes, muchos vestidos de blanco y portando carteles con mensajes de paz y justicia, se congregaron frente al Palacio Municipal, en el centro histórico de la ciudad.
La movilización exigía el esclarecimiento de los asesinatos de Carlos Manzo y de Bernardo Bravo, un activista reconocido por su defensa de comunidades indígenas y campesinas.
Sin embargo, la situación se salió de control cuando un grupo minoritario lanzó piedras contra las fachadas, rompió vidrios e irrumpió en las instalaciones. Minutos después, varios participantes arrojaron bombas molotov, provocando un incendio que consumió parte del archivo municipal y oficinas administrativas.
#Ahora | La noche de este lunes, se llevan a cabo protestas en Apatzingán, Michoacán, por el asesinato de Carlos Manzo y el líder limonero Bernardo Bravo.
Los manifestantes vandalizaron y quemaron el palacio municipal.
: Raúl Solórzano pic.twitter.com/5YEnlmarkW
— Animal Político (@Pajaropolitico) November 4, 2025
Las redes sociales amplifican la indignación
En redes sociales, los hashtags #JusticiaParaManzo y #ApatzingánArde se volvieron tendencia, acumulando miles de interacciones. Videos difundidos por usuarios mostraban las llamas y el humo saliendo del Palacio, acompañados de llamados a la no violencia y al cese de la impunidad.
HISTORIAL DE DISTURBIOS EN EL EDIFICIO
Este no es el primer incendio que sufre el Palacio Municipal de Apatzingán. En enero de 2014, durante la llamada guerra de autodefensas contra el crimen organizado, encapuchados quemaron el edificio y varios comercios cercanos, en medio de balaceras y bloqueos que paralizaron la ciudad.
La nueva agresión revive las heridas de un municipio marcado por la violencia y el descontento social, donde las exigencias de justicia vuelven a resonar con fuerza.