El miércoles 5 de noviembre de 2025, Grecia Itzel Quiroz García rindió protesta como presidenta municipal sustituta de Uruapan ante el Congreso de Michoacán. Su esposo, Carlos Manzo Rodríguez, fue asesinado el 1 de noviembre durante un evento público en el Festival de las Velas, en pleno centro de la ciudad. Manzo era uno de los pocos alcaldes independientes en México y había asumido el cargo en septiembre de 2024.
“NO ME VAN A CALLAR”: EL LEGADO COMO BANDERA POLÍTICA
Durante su discurso, Quiroz sostuvo el sombrero de su esposo como símbolo de continuidad y declaró:
“Hoy vengo con un corazón destrozado, porque me quitaron a mi compañero de vida, al padre de mis hijos, pero también con el valor que él me enseñó. No me van a callar, aquí sigo firme en esta lucha incansable”.
La nueva alcaldesa se comprometió a seguir los pasos de Manzo, quien había denunciado amenazas y solicitado apoyo federal sin recibir respuesta. Su asesinato provocó protestas en Michoacán y otras regiones del país.
CONTEXTO POLÍTICO Y OPERATIVO
Grecia Quiroz no solo era esposa de Carlos Manzo, sino también presidenta honoraria del DIF municipal, con experiencia en programas sociales. Su nombramiento fue aprobado por el Congreso de Michoacán luego de que la síndica municipal declinara asumir el cargo. La propuesta fue impulsada por el Movimiento del Sombrero, agrupación ciudadana que respaldaba a Manzo, y que ahora ve en Quiroz una figura de continuidad emocional y política.

UNA FIGURA SIMBÓLICA EN MEDIO DE VIOLENCIA
La toma de protesta de Quiroz no solo representa una transición institucional, sino también una declaración de resistencia frente al crimen organizado. Su figura se convierte en símbolo de duelo público, continuidad política y desafío ante la violencia que azota a Michoacán.