Este jueves, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que podría reclasificar la marihuana como una droga menos peligrosa, un cambio importante en la política federal de Estados Unidos tras décadas de estricta prohibición.
Actualmente, la marihuana está clasificada como una sustancia de la Lista I, en la misma categoría que drogas como la heroína y el LSD, lo que indica un alto potencial de abuso y ningún uso médico aceptado. Con la orden, la intención es moverla hacia una Lista III, donde figuran sustancias consideradas de menor riesgo, como la ketamina y algunos esteroides anabólicos, lo que abriría nuevas posibilidades para su regulación y aplicación.
¿Qué propone Trump?
Trump destacó que muchas personas le han solicitado este cambio, argumentando que podría ayudar a pacientes que sufren dolor y enfermedades graves. Aunque la reclasificación no legaliza la marihuana recreativa a nivel federal, sí podría aliviar cargas fiscales y facilitar la investigación médica y científica. Además, la orden incluye la posibilidad de un programa de Medicare que permitiría a adultos mayores acceder a productos derivados del cáñamo, como el CBD, sin costo, siempre que un médico lo recomiende.
‼️ | ÚLTIMA HORA — El Presidente Donald Trump firmó la orden que reclasifica la marihuana para facilitar la investigación médica, dejando claro que no legaliza ni avala su uso recreativo. Trump advirtió sobre el daño de las drogas sin control, especialmente entre jóvenes, y… pic.twitter.com/C0U2ifLe0o
— UHN Plus — Salud (@UHN_Plus_Salud) December 18, 2025
Este movimiento federal se aproxima más a las políticas que ya han adoptado muchos estados, donde el uso medicinal y recreativo de la marihuana es legal bajo distintas condiciones. Sin embargo, la ley federal sigue siendo estricta, y la orden busca acortar esa brecha regulatoria.
La medida ha generado controversia entre legisladores: mientras algunos apoyan un enfoque más flexible que permita más investigación y oportunidades económicas, otros, incluyendo senadores republicanos, se oponen y argumentan que la marihuana aún representa riesgos para la salud pública y la seguridad.
Esta orden ejecutiva marca un cambio histórico en la política antidrogas estadounidense, aunque no implica la despenalización total ni la eliminación completa de restricciones federales sobre la marihuana.