Un momento de alta tensión política se vivió este jueves durante el Congreso de la FIFA, celebrado en Vancouver, Canadá, donde representantes de Palestina e Israel protagonizaron un incómodo episodio frente a la comunidad futbolística internacional.
El conflicto estalló cuando el presidente del organismo, Gianni Infantino, intentó propiciar un gesto simbólico de reconciliación al invitar a los dirigentes de ambas federaciones a saludarse en el escenario. Sin embargo, el presidente de la Federación Palestina de Futbol, Jibril Rajoub, rechazó estrechar la mano del vicepresidente de la Federación Israelí, Basim Sheikh Suliman, lo que generó incomodidad y evidenció la profundidad del conflicto.
Un momento incómodo
Este incidente ocurrió luego de que la FIFA anunciara que no impondrá sanciones contra Israel, pese a las solicitudes de la parte palestina, que acusa a clubes israelíes de operar en territorios ocupados en Cisjordania. El organismo argumentó que el estatus legal de esa región sigue siendo “complejo y no resuelto”, por lo que decidió no intervenir disciplinariamente.
Durante su intervención ante el Congreso, Rajoub criticó la postura de la FIFA y adelantó que apelará la decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo. El dirigente insistió en que no se trata de resolver un conflicto político, sino de que el organismo haga cumplir sus propias reglas en el futbol internacional.
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رئيس الأتحاد الدولي لكرة القدم جياني إنفانتينو طلب من رئيس الاتحاد الفلسطيني 🇵🇸 جبريل الرجوب أن يصافح رئيس الأتحاد الإسرائيلي 🇮🇱 لكرة القدم لتعزيز السلام والوحدة،
رفض الفلسطيني بشكل قاطع وغادر المسرح 👋🏼 pic.twitter.com/IX5kioWGiy
— Hayder (@hay23DS) April 30, 2026
El episodio dejó en evidencia cómo las tensiones geopolíticas siguen impactando directamente en el deporte, incluso en foros que buscan promover la unidad. Lejos de lograr un gesto conciliador, el intento de Infantino terminó reflejando la fractura existente entre ambas partes dentro del escenario global del futbol.