Una ambulancia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), identificada con la matrícula AA391, fue captada en video mientras se utilizaba para transportar cajas de azulejos hacia un domicilio particular en la colonia Sección Parques de Cuautitlán Izcalli. La grabación muestra cómo tres personas descargan los materiales del vehículo, lo que evidencia un uso completamente ajeno a la función de una ambulancia, que está destinada exclusivamente al traslado de pacientes y servicios médicos.
LA RESPUESTA INSTITUCIONAL
El IMSS informó que inició un procedimiento de sanción contra el trabajador involucrado. La delegación Estado de México Oriente emitió una tarjeta informativa en la que reprobó el mal uso de las unidades y subrayó que las ambulancias están destinadas únicamente a la prestación de servicios de salud. El comunicado enfatizó que cualquier desviación de este propósito constituye una falta grave, sujeta a revisión y sanción conforme a la normatividad vigente.

EL PODER DEL VIDEO Y LAS REDES SOCIALES
El hecho se viralizó gracias a una cámara de seguridad vecinal y a la difusión del video en redes sociales. La imagen de la ambulancia convertida en transporte doméstico se transformó en un símbolo de indignación colectiva, amplificado por comentarios que cuestionan la calidad y la ética del servicio público. Este tipo de registros audiovisuales funcionan como detonadores de conversación pública, donde lo anecdótico se convierte en un ritual de desconfianza hacia las instituciones.
‼USAN AMBULANCIA DEL #IMSS PARA FLETE EN #CuautitlanIzcalli @Edomex⁉️
Así fue captada esta #ambulancia del #IMSS, la cual utilizaron para un flete de loseta, mientras los pacientes sufren por la mala atención de la que tiene fama el Seguro… pic.twitter.com/axy2XCYJMg
— Qué Poca Madre (@QuePocaMadre_Mx) December 2, 2025
La ambulancia es un dispositivo cargado de significado: representa urgencia, cuidado y vida. Al ser utilizada para un flete de azulejos, se produce una inversión simbólica que genera burla e indignación. El vehículo, que debería encarnar la promesa de atención médica, aparece como un recurso banalizado, lo que activa un debate sobre la precariedad en los servicios de salud y el uso indebido de recursos públicos.