Trabajadora sexual trans denuncia tortura y amenazas por parte de policías en Naucalpan

Michelle Cano, mujer trans de 34 años y trabajadora sexual, denunció haber sido víctima de detención arbitraria, tortura, violencia sexual y amenazas de muerte por parte de policías municipales en Naucalpan, la madrugada del 26 de julio. Su testimonio fue difundido por el colectivo Mujeres Trans Libres Naucalpan.

La historia de Michelle no es un caso aislado. En México, las personas trans enfrentan una esperanza de vida que apenas llega a los 35 años, según organizaciones civiles, menos de la mitad que la media nacional. Esta baja expectativa refleja un contexto de violencia estructural, exclusión social e impunidad frente a las agresiones, particularmente hacia mujeres trans trabajadoras sexuales.

EL TESTIMONIO: AGRESIONES FÍSICAS, INSULTOS Y TORTURA

Michelle relató que intentó intervenir cuando varios policías intentaban detener a un hombre que acompañaba a una compañera suya en la zona donde ambas ejercen el trabajo sexual. Como respuesta, fue subida a una patrulla sin su consentimiento junto al hombre.

Según su testimonio, fue trasladada a una zona industrial en la colonia San Pancho, donde fue golpeada, quemada en el cabello y torturada por varios elementos, incluyendo una mujer policía.

“Me decían que me iban a sacar las prótesis… me empezaron a picar. La chica me agarraba y me quemaba el cabello”, narró.

La violencia escaló a niveles alarmantes: Michelle denunció haber recibido descargas eléctricas y agresiones en los genitales. Mientras era torturada, uno de los agentes le gritaba:

“Tú no eres mujer, entiende wey, tú eres cabrón y tú nunca vas a ser mujer”.

También recibió golpes con la cacha de una pistola, que le provocaron una fuerte inflamación en el rostro. Bajo amenaza, fue obligada a grabar un video en el que debía acusar falsamente de violación al hombre que acompañaba a su compañera.

AMENAZAS DE MUERTE Y PERSECUCIÓN

Michelle afirma que los policías la amenazaron con asesinarla a ella y a sus compañeras si denunciaba los hechos. “Me dijeron que sabían dónde vivía y que si hacía público esto iban a regresar de civiles a matarme; que la amenaza va para todas mis compañeras”.

Después de ser pateada en los testículos tres veces, fue liberada en la calle y obligada a huir. “Lo único que hice fue correr y me fui. Tuve que buscar una avenida en la cual corrí sin parar”, declaró.

El colectivo Mujeres Trans Libres Naucalpan ha exigido a las autoridades del Estado de México investigar y sancionar a los responsables de esta agresión. Hasta el momento, no se han reportado acciones concretas por parte de la fiscalía o la policía municipal.

El caso de Michelle Cano se suma a una larga lista de violencias que enfrentan las personas trans en el país, muchas veces silenciadas o minimizadas. La denuncia pública, aunque valiente, pone en riesgo su vida y la de otras mujeres trans. Urge una respuesta institucional inmediata y contundente.