Un interno de la Unidad Prisional Itaitinga 3 protagonizó un insólito episodio al ser sorprendido intentando contrabandear aparatos electrónicos dentro de su propio cuerpo. El recluso fue identificado como Daniel Melo da Silva, miembro de una facción criminal conocida por operar entre Río de Janeiro y Ceará.
Se había ingerido dos celulares y un cable USB, los cuales estaban unidos por un hilo que a su vez estaba atado a sus dientes. La detención del contrabando fue posible gracias a labores de inteligencia desarrolladas por la Coordinación de Inteligencia de la Secretaría de Administración Penitenciaria y Ressocialização (SAP).
EL MOMENTO DEL “VOMITAR” Y LA INCAUTACIÓN
Aunque el incidente ocurrió a finales de diciembre, recién en enero comenzaron a circular imágenes del momento en que el interno expulsa los dispositivos. Tras la detección del material, fue inmediatamente incautado por los agentes penitenciarios.
Peritaje, responsabilidades y debate
Los celulares —identificados como modelo Nokia BM222, de tamaño pequeño— serán sometidos a peritaje para determinar si contenían datos o evidencias relacionadas con actividades ilícitas.
El interno, Daniel Melo da Silva, enfrentará cargos disciplinarios por el intento de introducir objetos prohibidos al sistema penitenciario.
Reacciones y contexto
- El control del ingreso de materiales ilícitos, especialmente celulares, sigue siendo uno de los grandes retos para las autoridades carcelarias en Brasil. Casos como éste reavivan el debate sobre los métodos de vigilancia interna y las estrategias de prevención.
- También surge la pregunta de los riesgos para la salud del interno, dado que ingerir objetos extraños puede provocar graves daños físicos.
- Desde la Secretaría de Administración Penitenciaria se enfatizó la importancia de la inteligencia especializada para detectar este tipo de acciones antes de que se conviertan en problemas mayores dentro del penal.