Un operativo de seguridad llevado a cabo en Altar, Sonora, reveló un escalofriante hallazgo: un policía municipal en activo fue detenido con un arsenal de siete armas de fuego, más de 50 mil pesos en efectivo y 121 bolsas con presunta droga.
El detenido, identificado como Víctor Acsel ‘N’, de 35 años, trabajaba como oficial activo en la policía municipal de Altar. La captura se produjo tras un operativo de cateo en su domicilio, realizado el 16 de mayo, en la colonia Magisterial de Altar. ¿Qué llevó a un policía, cuyo deber es salvaguardar el orden, a involucrarse con armas, drogas y dinero en efectivo?
Durante el cateo, las autoridades decomisaron seis pistolas de calibre 9 milímetros y una más de calibre .45 milímetros, además de varios cargadores abastecidos. También se aseguraron equipos de comunicación, indumentaria táctica y una mochila que contenía una báscula gramera y las 121 bolsas con narcóticos, presuntamente cristal.
Pero lo más inquietante: se encontraron más de 50 mil pesos en efectivo.
UN POLICÍA EN LA MIRA
Este arresto pone en tela de juicio los sistemas de control y supervisión dentro de las corporaciones policiales. La presencia de una gran cantidad de narcóticos, armas y dinero sugiere una posible implicación en actividades ilegales que van más allá de lo que una simple negligencia podría explicar.
Además de las armas y la droga, el hallazgo de una significativa suma de dinero en efectivo deja abierta la pregunta: ¿De dónde provienen estos recursos? ¿Es el pago de un favor a organizaciones criminales?
Este tipo de situaciones abre un sinfín de interrogantes sobre el grado de infiltración del crimen en las instituciones encargadas de la seguridad pública.
La captura de Víctor Acsel ‘N’ resalta una grave falta de ética y responsabilidad por parte de un miembro de las fuerzas de seguridad, sino que también cuestiona la eficacia de los controles internos en las corporaciones policiales.