“Podían apagar la máquina”: viuda exige respuestas tras muerte de su esposo en hospital

Una visita médica rutinaria terminó en tragedia cuando Keith McAllister fue succionado por una máquina de resonancia magnética mientras acompañaba a su esposa, Adrienne, al hospital.

Ella había acudido para hacerse un estudio en la rodilla, y cuando pidió ayuda para bajarse de la mesa, el personal llamó a Keith para asistirla. Al entrar en la sala, llevaba consigo una cadena de entrenamiento de más de 9 kilos, un objeto que, según la familia, ya había sido notado en ocasiones anteriores sin que se tomaran precauciones. En cuestión de segundos, el poderoso imán de la máquina atrajo la cadena con tal fuerza que arrastró a Keith hacia la estructura. Adrienne y una técnica trataron de separarlo, pero fue imposible: la máquina lo había atrapado.

“ME DIJO ADIÓS Y QUEDÓ INERTE”

Adrienne presenció el horror de ver cómo su esposo era succionado por el equipo. Alcanzó a verlo levantar la mano para despedirse antes de quedar completamente inerte. El impacto magnético fue tan severo que Keith sufrió varios ataques cardíacos. Adrienne rompió en llanto al describir que su esposo murió literalmente en sus brazos, y desde entonces no ha podido dormir ni comer, profundamente afectada por el evento.

“No lo puedo creer. Me dijo adiós con la mano y todo su cuerpo quedó inerte”, relató con voz temblorosa.

 “Podrían haber apagado la máquina, llamado al 911, hecho algo. Apaga esa maldita cosa”, gritó al recordar el momento. También señaló que la cadena no era desconocida: ya se había mencionado antes con comentarios como, ¡Oh, qué cadena tan grande!”, sin que se activaran protocolos de seguridad.

SEGURIDAD MÉDICA EN DESCONFIANZA

Este caso pone en tela de juicio la preparación y los procedimientos en centros médicos donde operan equipos con campos magnéticos potentes. Las máquinas MRI son capaces de ejercer fuerza sobre objetos metálicos con tal intensidad que podrían lanzar una silla de ruedas al otro extremo de la sala.

Los protocolos exigen mantener completamente libre de objetos ferromagnéticos el área de resonancia. Sin embargo, el centro Nassau Open MRI en Long Island no ha emitido declaraciones al respecto, y las llamadas realizadas por medios de comunicación no han sido respondidas. Mientras tanto, la familia McAllister lidia con el dolor de una pérdida que, según denuncian, fue completamente evitable.