Miles de personas se movilizaron este fin de semana en Londres en dos manifestaciones paralelas: una convocada por grupos de ultraderecha y otra como contraprotesta organizada por colectivos antifascistas y ciudadanos que rechazan la violencia política.
Ante el riesgo de enfrentamientos, las autoridades británicas desplegaron a más de 4 mil policías en distintos puntos de la ciudad. El operativo incluyó cortes de calles, vigilancia aérea y presencia reforzada en estaciones de transporte público. Durante las marchas se registraron momentos de tensión entre los grupos, aunque la intervención policial evitó que los incidentes escalaran. Algunos manifestantes fueron detenidos por alteraciones del orden público.
Las protestas reflejan el clima de polarización que atraviesa el Reino Unido, donde los discursos de ultraderecha han ganado visibilidad en los últimos meses. La contramanifestación buscó enviar un mensaje de unidad y rechazo a la intolerancia. Organizaciones civiles y autoridades locales destacaron la importancia de mantener la convivencia pacífica y señalaron que el despliegue policial fue clave para prevenir hechos de violencia mayores.