Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, el presidente de Argentina, Javier Milei, generó una fuerte polémica internacional al ofrecer el Puerto de Ushuaia a Donald Trump para uso militar y comercial. La propuesta habría sido presentada como parte de un intercambio político para facilitar el ingreso de Argentina a la llamada Junta de la Paz para Gaza, iniciativa surgida tras la guerra entre Israel y Palestina.
La oferta se produjo luego de que el Poder Ejecutivo argentino dispusiera la intervención federal del Puerto de Ushuaia por un plazo de 12 meses. La medida implicó la suspensión de la habilitación del puerto y fue justificada oficialmente por presuntas irregularidades detectadas en la gestión provincial de Tierra del Fuego.
Entre los señalamientos realizados por el Gobierno nacional se mencionan irregularidades financieras, desvío de fondos y fallas de infraestructura, atribuidas a la administración provincial encabezada por el gobernador Gustavo Melella.
ACUSACIONES DE ENTREGA DE SOBERANÍA
La decisión de Milei no tardó en generar controversia tanto en el ámbito político como en redes sociales. Diversos sectores acusaron al mandatario de “regalar territorio argentino” y de comprometer la soberanía nacional, especialmente por la relevancia estratégica de Ushuaia como puerta de entrada a la Antártida y a las Islas Malvinas.
Desde el gobierno fueguino se anunciaron acciones judiciales para frenar la intervención, al considerar que se trata de una medida unilateral que vulnera las autonomías provinciales.
Operativo nocturno y clima de tensión
La intervención se concretó durante la madrugada del 21 de enero, cuando fuerzas de la Gendarmería Nacional se desplegaron en las inmediaciones del puerto. La notificación oficial a las autoridades provinciales se realizó a las 0:03 horas, lo que fue interpretado por funcionarios locales como una maniobra opaca y deliberada.
Andrés Dachary, secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, denunció que la medida responde a un alineamiento directo con la política exterior de Estados Unidos.
Según Dachary, la intervención del puerto constituye “un regalo a Trump” y una cesión encubierta de control estratégico al Comando Sur estadounidense, en sintonía con una lógica geopolítica basada en la ley del más fuerte.
UNA NARRATIVA GEOPOLÍTICA EN DISPUTA
Las autoridades provinciales advirtieron sobre la instalación de narrativas preocupantes en torno a intereses geopolíticos y económicos no explicitados por el Gobierno nacional. En un contexto global marcado por las tensiones impulsadas por Donald Trump en regiones como Groenlandia y el Ártico, la movida de Milei en el extremo sur del continente refuerza las alarmas sobre el rol que Argentina podría asumir en el tablero internacional.
Impacto económico y social en la región
La intervención del Puerto de Ushuaia coincide además con la entrada en vigor de la baja de aranceles para la importación de celulares, una medida que afecta directamente a la economía fueguina y a sus fuentes de empleo. Para sectores críticos, estas decisiones forman parte de una estrategia que apunta al debilitamiento económico y al despoblamiento progresivo de la región.
La polémica en torno al Puerto de Ushuaia expone así un nuevo capítulo de tensiones entre el Gobierno nacional y las provincias, con implicaciones que trascienden lo administrativo y colocan en debate la soberanía, la política exterior y el modelo de país.