Legisladores demócratas informaron que más de 6,200 menores de edad fueron detenidos en centros migratorios de Estados Unidos en el último año.
En las instalaciones de Dilley, al sur de San Antonio, permanecen casi 400 personas, entre ellas 49 familias. La mayoría son mujeres solteras y niños: 77 menores y 244 mujeres adultas.
DENUNCIAS DE MALTRATO
Migrantes relataron sufrir falta de atención médica, malos tratos e insultos racistas por parte de guardias. Los congresistas Joaquín Castro y Greg Casar señalaron que las condiciones son inhumanas y que incluso personas con problemas médicos empeoran por la falta de cuidados.
“El Gobierno nos dice que están arrestando a lo peor de lo peor, pero ninguna de las personas con las que conversamos tenía historial criminal”, afirmó el legislador Greg Casar.
La situación expone las tensiones en la política migratoria estadounidense y reaviva el debate sobre los derechos humanos de los menores y familias migrantes.