María José Ardila, una joven colombiana de 23 años, murió tras participar en un reto de consumo extremo de alcohol durante una fiesta en una discoteca de Cali. El caso ha generado conmoción y debate sobre los riesgos de los retos virales.
EL RETO QUE TERMINÓ EN TRAGEDIA
El 25 de octubre de 2025, María José Ardila asistió a una discoteca en Cali para celebrar su cumpleaños. Durante la fiesta, fue invitada a participar en un reto que ofrecía hasta 2 millones de pesos colombianos como premio. El desafío consistía en beber grandes cantidades de licor en un tiempo limitado, pasando por seis niveles que incluían shots rápidos, cerveza sin parar y aguardiente con popote.
DOCUMENTO EN REDES: “ESTÁ HORRIBLE”
Videos del evento circularon en redes sociales, mostrando a María José cumpliendo los niveles del reto. En uno de ellos, se le escucha decir “está horrible” tras beber un trago que tenía un sabor extraño. Poco después, se desmayó, vomitó y broncoaspiró en el lugar. Fue trasladada a un hospital, donde fue declarada con muerte cerebral por intoxicación etílica severa. Su familia decidió desconectarla cinco días después.
UNA JOVEN MADRE, VÍCTIMA DE PRESIÓN SOCIAL
María José era madre de un bebé de 10 meses. Según su padre, Andrés Ardila, aceptó el reto para ayudar a una amiga que necesitaba dinero. Este detalle ha intensificado el debate sobre cómo la presión económica y social puede llevar a jóvenes a poner en riesgo su vida.
«Tragedia»
Porque esta joven de 23 años, María José Ardila, murió tras participar de un desafío en un boliche. pic.twitter.com/XjiQktwBxF
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) November 1, 2025
DENUNCIA Y VACÍO INSTITUCIONAL
El padre de María José denunció al establecimiento por no contar con protocolos adecuados para atender emergencias. La Asociación de Bares de Colombia pidió suspender dinámicas que impliquen consumo rápido de alcohol. El caso ha reactivado discusiones sobre la responsabilidad de los negocios nocturnos y la regulación de retos virales.
Este caso puede leerse como parte de una narrativa mayor sobre cómo el espectáculo, la viralización y la promesa de recompensa convierten el cuerpo en dispositivo de riesgo. El reto no fue solo una dinámica de fiesta: fue una coreografía de presión, exposición y tragedia.