Solo un día y medio ha necesitado el jurado para encontrar un veredicto en el caso de Sean Combs, o Diddy. Al menos, parte de él. Los doce miembros del jurado han llegado a una conclusión sobre Sean Combs en cuatro de los cinco cargos de los que se le acusaba: tráfico sexual y transporte para ejercer la prostitución.
Aunque el jurado ya ha alcanzado un veredicto en los otros cuatro cargos (dos por tráfico sexual y dos por transporte para ejercer la prostitución), en este aún hay desacuerdo. Los doce miembros del jurado informaron que hay posturas firmes y divididas: algunos están convencidos de la culpabilidad y otros no, lo que impide una resolución clara.
El crimen organizado implica probar que Combs colaboró activamente con al menos otra persona en la comisión de varios delitos relacionados, como tráfico de personas o distribución de drogas, en un período prolongado de tiempo y a través de fronteras estatales o internacionales.
Para tomar una mejor decisión, el jurado pidió volver a escuchar las conversaciones con Casandra Ventura (Cassie), exnovia y testigo principal.

Esto indica que están revisando los testimonios de las víctimas más relevantes para determinar si hubo patrones de abuso coordinado, lo cual es esencial para probar crimen organizado.
Cassie y otra expareja que testificó bajo anonimato han sido fundamentales en este juicio. Ambas describieron patrones sistemáticos de abuso y coerción sexual, en contextos que la fiscalía considera parte de una red estructurada de explotación.
RESUMEN DE TESTIMONIO
Durante los testimonios, la fiscalía ha tratado de demostrar que Combs creó una tupida red, tanto con sus parejas y amantes como con la complicidad de muchos de sus empleados, por la que abusaba de mujeres y las manipulaba.