Investigadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) documentaron por primera vez la presencia de la tortuga de caja mexicana, conocida científicamente como Terrapene mexicana, en territorio poblano. El hallazgo representa un avance para el conocimiento de la fauna silvestre de la entidad y abre nuevas posibilidades para estudiar la conservación de esta especie, catalogada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El descubrimiento estuvo a cargo de Juan Ricardo Cruz Aviña y Roberto Alcázar Reyes, profesores investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la BUAP. Entre febrero y marzo de 2026, ambos especialistas obtuvieron tres registros durante recorridos de campo sistemáticos en el municipio de Francisco Z. Mena, con la colaboración de habitantes de la región.

Los ejemplares identificados corresponden a un macho subadulto, una hembra adulta y un macho adulto de complexión robusta y colores llamativos. Este último destaca por ser el ejemplar más grande de esta especie registrado en México.
De acuerdo con Cruz Aviña, estas tortugas son terrestres y presentan características similares a las de las tortugas del desierto. Hasta ahora, su distribución conocida comprendía Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí y, recientemente, Hidalgo.

Con los nuevos registros, la presencia documentada de Terrapene mexicana se extiende 39.2 kilómetros en línea recta desde el registro más cercano, ubicado en Tuxpan, Veracruz. Además, los hallazgos ayudan a completar información sobre la distribución de la especie en la Sierra Norte de Puebla.
Los ejemplares fueron encontrados en fragmentos de vegetación secundaria y pequeñas áreas de vegetación ribereña, dentro de un paisaje con actividad agropecuaria.

Como siguiente paso, el equipo realizará estudios genéticos para evaluar el estado poblacional de estas tortugas y revisar su clasificación taxonómica, con el objetivo de determinar si podrían corresponder a una nueva especie o subespecie. Los resultados también permitirán generar información para diseñar futuras estrategias de conservación.
