Desde el 8 de octubre pasado, Hidalgo fue golpeado por un torrencial temporal que dejó lluvias extraordinarias, desbordamientos, deslaves y derrumbes en diversos municipios de la Sierra Otomí-Tepehua.
El estado contabiliza al menos 16 personas fallecidas (y otras fuentes mencionan 22), decenas de comunidades incomunicadas y cientos de viviendas afectadas. Los municipios más golpeados son Pisaflores, Tepehuacán de Guerrero, Tlanchinol, Huehuetla, Tianguistengo, Tenango de Doria, Chapulhuacán y San Bartolo Tutotepec.
Ante esta emergencia, tanto el gobierno de Hidalgo —encabezado por Julio Menchaca Salazar— como el gobierno federal han desplegado recursos humanos, logísticos y materiales para atender a los damnificados, rehabilitar infraestructura y restablecer servicios básicos.

COORDINACIÓN INSTITUCIONAL: RESPALDO ESTATAL Y FEDERAL
Ambos órdenes de gobierno han mantenido comunicación estrecha. El gobernador Menchaca sostuvo reuniones de evaluación con la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, para articular apoyos inmediatos hacia las zonas más afectadas.
El gobierno estatal instaló 70 centros de acopio en puntos estratégicos del estado, operados por el DIF Hidalgo, secretarías estatales y municipios. Desde esos centros se distribuirán alimentos, medicinas, víveres y abrigo. Además, el DIF estatal planea repartir diariamente 5 mil despensas y 30 mil cobijas mediante brigadas que llegarán a comunidades afectadas.

Sobre infraestructura, el estado movilizó 73 equipos de maquinaria pesada para rehabilitar los caminos y carreteras dañados. Hasta ahora, se han restablecido parcial o totalmente 47 de los 112 tramos afectados.
Menchaca mismo ha encabezado recorridos en municipios como Tianguistengo para supervisar con sus comités de emergencia el envío de apoyos y atención directa.
FUERZAS FEDERALES EN ACCIÓN: DESPLIEGUE ESTRATÉGICO
Para reforzar la respuesta en el terreno, el gobierno federal ha enviado sus fuerzas a Hidalgo con un despliegue significativo:
- Secretaría de Marina – Armada de México: 255 rescatistas, 1 helicóptero y 5 lanchas tipo zodiac.
- Ejército Mexicano (incluye Guardia Nacional): 255 rescatistas, 2 helicópteros (uno operado por la Guardia Nacional), 2 lanchas tipo zodiac; además, en tránsito se encuentran 12 camiones de volteo, 8 retroexcavadoras y 4 cargadores frontales. Se han desplegado 2 cocinas comunitarias y se ha asignado personal de unos 600 elementos.
- Fuerza Aérea Mexicana: 3 helicópteros ya en camino hacia zonas estratégicas de apoyo.
- CONAGUA: 4 lanchas para labores de apoyo hidráulico y rescate en ríos e inundaciones.
Este conjunto de recursos permite atender múltiples frentes: rescate, evacuación, suministro de víveres y rehabilitación de infraestructura básica.

EN TERRENO: ACCIONES DE SOCORRO Y MITIGACIÓN
- Rescate y evacuación inmediata
Los equipos de la Marina, Ejército y Fuerza Aérea han participado en la búsqueda y rescate de personas atrapadas por desbordamientos o deslaves, así como en la evacuación de comunidades aisladas.
- Atención alimentaria y refugios
Las cocinas comunitarias estatales y las habilitadas por el Ejército suministran alimentos calientes a las familias damnificadas. Asimismo, el estado habilitó 95 albergues para acoger a quienes han perdido sus hogares o no pueden regresar por daños en vías de comunicación.
- Rehabilitación vial y remoción de escombros
Las múltiples unidades de maquinaria pesada en tránsito buscan restablecer rutas terrestres para conectar comunidades aisladas y permitir el paso de ayuda humanitaria.
- Abastecimiento y abasto
Los centros de acopio estatales funcionan como nodos para distribuir alimentos, higiene, medicinas y artículos básicos a las zonas afectadas, bajo la supervisión del DIF, autoridades municipales y estatales.

SOLIDARIDAD INSTITUCIONAL EN TIEMPOS DE CRISIS
La catástrofe ocasionada por las intensas lluvias en Hidalgo ha puesto a prueba la capacidad de respuesta institucional del Estado mexicano en todos sus niveles. El gobierno estatal, encabezado por Julio Menchaca, ha asumido un papel activo en coordinación con dependencias federales para enviar recursos humanos, maquinaria, logística y atención directa a las comunidades más afectadas.
Aunque el camino hacia la recuperación será largo, el despliegue coordinado y la visibilidad pública de las tareas de rescate y apoyo podrían marcar la diferencia en minimizar pérdidas adicionales y en restablecer la normalidad para quienes hoy enfrentan la devastación.
