La tranquilidad de la comunidad de Tilapan, en el municipio de San Andrés Tuxtla, Veracruz, se rompió cuando un hombre irrumpió en la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe y provocó un incendio en el altar principal.
Testigos relataron que el sujeto, identificado como Miguel “N”, de alrededor de 55 años, entró al templo semidesnudo y portando un machete, mientras parecía encontrarse bajo los efectos de alguna sustancia.
Hombre incendia altar
Con un envase de combustible en mano, roció el altar y lo prendió fuego, ocasionando daños a las imágenes religiosas. Durante el ataque, al menos dos colaboradores de la iglesia resultaron heridos por machetazos al intentar detenerlo, mientras que varias mujeres presentes sufrieron crisis nerviosas al presenciar la escena.
Vecinos y feligreses llamaron de inmediato al 911, lo que permitió que agentes de la policía municipal acudieran rápidamente y lograran detener al agresor sin resistencia. Según reportes, durante su captura repetía frases incoherentes y aseguraba que había actuado porque “el diablo se lo ordenó”.
Tras el ataque, la Diócesis de San Andrés Tuxtla reaccionó de inmediato. El obispo José Luis Canto Sosa dispuso el cierre temporal del templo y el retiro de todos los ornamentos del altar como signo de penitencia. Al día siguiente se celebró una solemne Misa de reparación y consagración, iniciada en el parque principal de Tilapan y concluida con una procesión hasta la iglesia. El vocero diocesano, padre Teódulo Morales Meza, explicó que este rito buscó “expiar cualquier sacrilegio” y devolver la santidad al recinto.
El acto violento no solo dejó daños materiales y heridos, sino que también fue considerado una profanación grave según el Derecho Canónico, lo que obliga a realizar rituales penitenciales antes de reabrir el templo al culto. Pese al impacto, la comunidad respondió con unidad y fe, mostrando resiliencia frente a un hecho que intentó quebrar su espiritualidad.