Los pasillos de los balnearios están más concurridos, las calles de los Pueblos Mágicos muestran un ir y venir constante de visitantes, y los mercados rebosan de comensales que buscan probar la barbacoa, los pastes y las nieves artesanales. Así se vive en Hidalgo un fenómeno que ha marcado los últimos tres años: un notable crecimiento en el turismo bajo la administración del gobernador Julio Menchaca Salazar.
El turismo en Hidalgo no sólo se mide en cifras, sino en escenas cotidianas: familias formadas para entrar a los Prismas Basálticos, jóvenes recorriendo las calles empedradas de Real del Monte, o viajeros que llenan los corredores de la Huasteca Hidalguense.
De acuerdo con datos oficiales, este dinamismo se traduce en un incremento cercano al 46 % en la afluencia turística, un salto que coloca al estado como uno de los destinos más atractivos del centro del país.
TEMPORADAS QUE MARCAN RECORDS
Las temporadas vacacionales han sido un termómetro claro del auge.
Durante la Semana Santa de 2025, más de 1.6 millones de turistas recorrieron los atractivos del estado, dejando una derrama de 845 millones de pesos, según cifras de La Jornada Hidalgo. Poco después, el verano de ese mismo año cerró con más de 1.3 millones de visitantes y un crecimiento del 22.3 % en la derrama económica respecto al año anterior, de acuerdo con El Universal Hidalgo.
En total, más de 16 millones de visitantes han llegado a Hidalgo en los últimos tres años, generando una derrama superior a los 9 mil millones de pesos.
El turismo como motor económico
Los números tienen rostro en las comunidades. Cada visitante representa ingresos para los hoteles familiares en Huasca, para las cocineras tradicionales en la Sierra o para los artesanos que venden piezas de obsidiana en Metztitlán.
El repunte turístico ha significado:
- Más empleos en hospedaje, restaurantes, transporte y guías turísticos.
- Reactivación económica en comunidades anfitrionas que dependen del turismo.
- Mejoras urbanas e infraestructura en municipios y Pueblos Mágicos, fortaleciendo la competitividad del estado.
Como destaca Grupo Milenio, este efecto se refleja directamente en la economía local: “el turismo ha dejado de ser un complemento para convertirse en un motor de desarrollo en Hidalgo”.
RETOS Y ESTRATEGIAS EN EL HORIZONTE
El crecimiento, sin embargo, no está exento de desafíos. El gobierno estatal ha apostado por campañas de promoción para diversificar destinos más allá de los tradicionales, dando visibilidad a municipios con riqueza cultural y natural.
Uno de los ejes clave ha sido el turismo comunitario, un modelo que busca que los propios habitantes sean protagonistas del desarrollo, promoviendo experiencias sostenibles que respeten la identidad local.
De igual forma, se trabaja en la mejora de la calidad de los servicios turísticos y en aumentar gradualmente la ocupación hotelera.
HIDALGO, UN DESTINO EN CONSOLIDACIÓN
Lo que comenzó como un incremento en las cifras se ha transformado en un impacto tangible en la vida cotidiana de miles de hidalguenses. Para los prestadores de servicios turísticos, este auge significa estabilidad; para las comunidades, representa nuevas oportunidades; y para el estado, la posibilidad de consolidarse como un referente turístico en México.
El gobierno de Julio Menchaca encara aún retos por resolver, pero el camino recorrido muestra que Hidalgo está aprovechando con éxito su potencial turístico, con un crecimiento que se palpa en cada rincón, desde la Huasteca hasta los Pueblos Mágicos.