El deterioro de calles y carreteras ha sido, por años, una de las principales quejas ciudadanas en Hidalgo. Frente a este escenario, el anuncio del Programa Nacional de Repavimentación y Bacheo de la presidenta Claudia Sheinbaum marca un punto de inflexión. En sintonía, el gobernador Julio Menchaca Salazar ha apostado por una estrategia de coordinación plena entre los tres niveles de gobierno, con el objetivo de que la crítica constante por los baches se traduzca en resultados visibles y medibles.
Bajo el concepto “Hidalgo en Movimiento”, la administración estatal plantea que la infraestructura vial deje de ser solo un tema técnico y se convierta en una política pública con impacto directo en la vida diaria de la población.
LA GRAN ALIANZA POR LOS CAMINOS DE HIDALGO
El eje central de la estrategia es la suma de recursos federales, estatales y municipales. Para 2026, se anunció una inversión regional de 7 mil 243 millones de pesos destinada a la Región Centro, con una meta de intervención de 1,998 kilómetros de vialidades. El mensaje es claro: no habrá distinciones partidistas cuando se trata de atender una demanda social tan sensible como el estado de los caminos.
Esta coordinación busca maximizar resultados y garantizar que el presupuesto se refleje en obras concretas, desde calles urbanas hasta carreteras estratégicas.
La Ruta 105: infraestructura con rostro social
Entre las prioridades destaca la Ruta 105 (Pachuca–Tampico), considerada un eje vital para el comercio, el turismo y la movilidad regional. Junto con el Corredor del Altiplano, esta vía concentra buena parte del tránsito de personas y mercancías, por lo que su rescate tiene implicaciones económicas y sociales.
La lógica es simple: no puede haber desarrollo ni atracción de inversiones si las principales arterias del estado se encuentran en mal estado.
EL BACHETÓN Y LA ESCUCHA SOCIAL
Uno de los compromisos más relevantes del programa es el tiempo de respuesta. Las autoridades plantean la reparación de baches en un máximo de 72 horas tras el reporte ciudadano. Este esquema, basado en la llamada “escucha social”, busca validar que las decisiones gubernamentales parten de lo que la gente expresa en redes y en la calle.
Con cifras claras, rutas definidas y un respaldo institucional desde la presidencia de la República, el gobierno de Hidalgo apuesta a que 2026 sea recordado como el año en que los caminos dejaron de ser un problema recurrente y se convirtieron en un símbolo de coordinación y eficacia.