Después de más de una década en penumbras, la comunidad de San José Monte Chiquito, en el municipio de Santiago Miahuatlán, celebra la llegada de la electricidad. Perfecto Castañeda y su esposa Hermelinda Graciela López, junto con otras 112 familias, ya cuentan con energía solar en sus hogares, permitiéndoles cargar celulares, usar electrodomésticos y sentirse más seguros por las noches.
El programa social Luces de Esperanza, impulsado por el Gobierno de Puebla en coordinación con Iberdrola México, ha iniciado una nueva fase para llevar energía fotovoltaica a zonas marginadas del estado. En esta etapa se benefició a 473 personas en comunidades rurales que antes carecían de acceso al servicio eléctrico convencional.
“El acceso a la electricidad es un derecho básico que impulsa el desarrollo y la seguridad”, declaró Ricardo Ocaña Barrientos, Director General de Industria y Desarrollo Regional, al destacar el impacto del proyecto.

UNA INVERSIÓN QUE TRANSFORMA COMUNIDADES
Con una inversión de 7.4 millones de pesos, esta fase permitió la instalación de sistemas solares en 112 viviendas y un espacio comunitario distribuidos en 13 comunidades de cuatro municipios: Nicolás Bravo, Santiago Miahuatlán, Tehuacán y Tepanco de López.
Los beneficiarios de esta segunda etapa se suman a las más de mil 800 personas atendidas en la primera fase del programa en Puebla, que incluyó la electrificación de 81 viviendas y 12 escuelas, con el objetivo de mejorar la calidad educativa en zonas rurales.

ALIANZAS CON IMPACTO SOCIAL Y AMBIENTAL
Jorge Araim, gerente de Iberdrola México en Puebla, destacó que el compromiso de la empresa con el desarrollo energético del país se basa en alianzas sólidas y responsabilidad social. El programa cuenta con el apoyo técnico de Iluméxico, organización especializada en energía solar para comunidades sin acceso a la red eléctrica.
Además de mejorar la salud, la educación y la seguridad, los sistemas fotovoltaicos representan un ahorro económico importante para las familias, que antes gastaban recursos en velas, pilas y otros métodos inseguros de iluminación.

Estas acciones forman parte de la estrategia de Seguridad con Bienestar que impulsa el Gobierno de Puebla, alineada con la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien promueve una transición energética justa e incluyente. La iniciativa busca garantizar el acceso universal a servicios básicos como la electricidad, especialmente en comunidades históricamente marginadas.
Con este programa, Puebla da un paso más hacia un modelo de desarrollo equitativo, sustentable y con sentido humano, donde la energía no solo ilumina casas, sino también oportunidades de vida.