Valeria Afanador, una niña con síndrome de Down, desapareció en agosto de 2025 en Cundinamarca, Colombia, y días después fue encontrada sin vida. El hecho generó conmoción nacional y abrió un proceso de investigación sobre lo ocurrido dentro de la institución educativa donde estaba inscrita.
LA ACUSACIÓN DE LA FAMILIA
Cinco meses después, su familia, a través del abogado Julián Quintana, responsabiliza directamente al colegio Gimnasio Campestre. Afirman que Valeria no murió por azar, sino por negligencia de la escuela. Señalan como responsables a la directora Emely Cifuentes y al profesor de Educación Física Diego Pinzón, quienes tenían la obligación de supervisar a los menores durante la merienda y las actividades escolares.
IRREGULARIDADES EN LA INVESTIGACIÓN
La familia denuncia que la versión oficial sobre la ruta que siguió la niña no coincide con los videos de seguridad. Se sospecha que alguien la llamó desde la reja del colegio para sacarla, mientras los guardias y maestros niegan haber visto su salida. Las cámaras contradicen esas declaraciones, lo que alimenta las sospechas de encubrimiento o alteración de la escena.

IMPACTO SOCIAL
El caso generó gran indignación en la comunidad y en redes sociales, donde se exige justicia y mayor seguridad en los entornos escolares. La desaparición y muerte de Valeria se convirtió en un símbolo de la necesidad de proteger a los menores y de exigir responsabilidad institucional.

CONCLUSIÓN
La familia insiste en que la muerte de Valeria no fue un accidente fortuito, sino consecuencia de fallas graves en la custodia y vigilancia dentro de la escuela. El proceso judicial sigue abierto y se espera que se esclarezca la responsabilidad de la institución y de las personas señaladas.