El expresidente de Bolivia, Evo Morales (2006-2019), renunció hoy jueves a su militancia en el partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), partido que lideró por casi tres décadas y que lo catapultó al poder durante más de 13 años.
El apoderado legal del ex presidente, Héctor Rodríguez, presentó la renuncia de Evo, mediante un documento notariado ante el Órgano Electoral, luego de que un primer intento presentado el martes fuera rechazado por cuestiones de procedimiento legal.
«La renuncia ha sido presentada en resguardo de nuestra Revolución Democrática y Cultural (como se han conocido a los Gobiernos del MAS desde 2005). No podemos formar parte de un Gobierno que se ha corrompido y ha traicionado los principios básicos y fundamentales», expresó Rodríguez a los medios bolivianos.
La distanciamiento entre Evo Morales y “Lucho” Arce divide a la izquierda en el país andino
La distancia entre Morales y el MAS marca un importante paradigma en la historia política boliviana, que refleja la crisis que atraviesa el partido, esta se profundizó tras la validación de Grover García como presidente del instituto político. Grover está alineado con el actual presidente de Bolivia, Luis “lucho” Arce, representante del ala oficialista del partido.
Desde su bastión político en el Trópico de Cochabamba, Morales ha reiterado su intención de postularse nuevamente a la Presidencia de Bolivia en las elecciones de agosto próximo bajo la sigla del Frente para la Victoria (FPV), sin embargo, su candidatura enfrenta un obstáculo legal: un fallo constitucional de 2023 que prohíbe la reelección indefinida, limitando a dos los mandatos presidenciales, consecutivos o discontinuos.
De igual forma, el expresidente enfrenta una orden de aprehensión en su contra por una investigación por trata de personas y estupro, lo que ha limitado sus movimientos fuera de su zona de influencia.
El distanciamiento entre Morales y el Gobierno de Arce ha generado una ola de renuncias de militantes del MAS, las cuales suman 1.686 en esta semana, aunque los legisladores «evistas» han decidido mantenerse en el partido para evitar sanciones que podrían costarles sus escaños en el Legislativo.