La disputa entre Estados Unidos y Europa por Groenlandia escaló al Foro Económico Mundial de Davos, donde la Unión Europea anunció que responderá de manera “firme, unida y proporcional” a las presiones del presidente Donald Trump para anexar la isla, territorio autónomo de Dinamarca. Desde Washington, la reacción fue pedir a Bruselas que “respire hondo” y descarte represalias.
Trump evitó precisar hasta dónde está dispuesto a llegar para hacerse con Groenlandia y se limitó a decir: “Ya lo verán”. A pesar de que sondeos indican que la mayoría de los groenlandeses rechaza integrarse a Estados Unidos, el mandatario aseguró que, cuando se les explique su propuesta, “estarán encantados”.
El presidente estadounidense restó importancia a la reacción europea, luego de que varios líderes nacionales y comunitarios sugirieran suspender el acuerdo comercial firmado entre junio y agosto del año pasado o recurrir al mecanismo anticoerción de la UE, conocido como la “bazuca comercial”.
“Ellos quieren ese acuerdo. Lo necesitan mucho y lucharon para conseguirlo, así que lo dudo, pero ya veremos qué pasa”, afirmó Trump.
DAVOS, ESCENARIO DE UN FRENTE ANTI TRUMP
Trump adelantó que durante su participación en Davos sostendrá “muchas reuniones” sobre Groenlandia y se mostró confiado en que las negociaciones “saldrán bastante bien”. Más tarde aseguró que busca “llegar a un acuerdo” que haría “muy feliz” a la OTAN, aunque descartó acudir a la cumbre especial del G7 en París, convocada por el presidente francés Emmanuel Macron, al señalar que a su homólogo “no le queda mucho tiempo” en el poder.
El ambiente en Davos fue marcadamente crítico hacia el mandatario estadounidense. El primer ministro canadiense, Mark Carney, declaró “muerto” el “viejo orden mundial” y advirtió que “la obediencia no garantiza la seguridad”, llamando a dejar de “apaciguar a los matones”. Expresó además su respaldo a Groenlandia y Dinamarca, e instó a buscar nuevas alianzas, en alusión al acercamiento de Canadá con China.
Macron y la UE llaman a usar instrumentos comerciales
Macron exhortó a la Unión Europea a “no dudar” en emplear sus herramientas comerciales cuando “no somos respetados y no se respetan las reglas del juego”. “Preferimos el respeto a los bullies”, sentenció.
En respuesta, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, advirtió que “no sería prudente” que Europa recurriera al mecanismo anticoerción, que contempla represalias como restricciones a importaciones, exportaciones e inversiones, como último recurso ante presiones externas.
ACUERDO COMERCIAL, EN PAUSA
Como primera medida, el Parlamento Europeo decidió suspender el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos alcanzado el año pasado. Dicho pacto permitía a Washington imponer aranceles del 15% a la mayoría de las exportaciones europeas sin que la UE respondiera con medidas equivalentes.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó que las acciones de Trump podrían sumir la relación transatlántica en una “espiral descendente”. “Los aranceles propuestos son un error, especialmente entre aliados de larga data”, afirmó, al tiempo que reiteró que la respuesta europea será “firme, unida y proporcionada”.