El gobierno de Estados Unidos emitió una alerta de viaje en la que pidió a sus ciudadanos y residentes permanentes que abandonen de inmediato Venezuela, debido al alto riesgo de detención arbitraria, terrorismo, secuestro, criminalidad y disturbios civiles. La advertencia se mantiene en el Nivel 4: No viajar, el más alto en la escala de riesgo.
CONTEXTO DIPLOMÁTICO
Desde marzo de 2019, Estados Unidos retiró a su personal diplomático de Venezuela, lo que significa que no puede brindar asistencia consular a quienes se encuentren en el país. Esta ausencia institucional deja a los ciudadanos estadounidenses en una situación de mayor vulnerabilidad frente a cualquier emergencia.
RIESGOS SEÑALADOS EN EL COMUNICADO
El Departamento de Estado detalló una serie de riesgos que enfrentan quienes permanecen en Venezuela:
- Detenciones arbitrarias de ciudadanos estadounidenses sin respeto al debido proceso.
- Crímenes violentos con motivaciones políticas, incluso cometidos por policías.
- Uso de gas pimienta, balas de goma y toletes contra manifestantes.
- Presencia de grupos terroristas colombianos en las fronteras con Brasil y Guyana.
- Escasez de gasolina, electricidad, agua, medicinas y equipo médico, lo que agrava la crisis humanitaria.

DERECHOS HUMANOS Y SEGURIDAD
El comunicado también subraya que se han documentado casos de tortura y violaciones a derechos humanos contra detenidos, lo que refuerza la percepción de que Venezuela es un entorno de alto riesgo para ciudadanos extranjeros.
Más allá de la advertencia práctica, este llamado funciona como un gesto político que refuerza la narrativa de Venezuela como un espacio de riesgo extremo. La orden de “salir inmediatamente” convierte la movilidad en un ritual de supervivencia, donde permanecer en el país se interpreta como vulnerabilidad absoluta.