El gobierno de los Estados Unidos anunció este jueves el despliegue de la operación militar denominada Operación Lanza del Sur (“Southern Spear”), cuyo objetivo oficial es “defender la patria, expulsar a los narcoterroristas de nuestro hemisferio y proteger a nuestra patria de las drogas que están matando a nuestra gente”, según el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
¿QUÉ ES LA OPERACIÓN LANZA DEL SUR?
Hegseth anunció la operación a través de un mensaje en la plataforma X, sin detallar ubicación exacta, duración ni naturaleza completa de las misiones involucradas.
Se indica que estará dirigida por un “grupo de trabajo conjunto específico” bajo el mando del United States Southern Command (Comando Sur), que cubre operaciones en Suramérica, Centroamérica y el Caribe.
Aunque no se mencionaron de forma directa países blanco, el comunicado sugiere que la operación abarcará “nuestro hemisferio”, lo que implica intervención en la región latinoamericana.
El contexto estratégico: despliegue militar y tensión con Venezuela
El anuncio llega días después de que el portaaviones USS Gerald R. Ford y su grupo de ataque arribaran al sur del Caribe, en una maniobra de los EE.UU. para reforzar su presencia naval en la zona.
Desde agosto, Estados Unidos ha mantenido en la región buques anfibios y destructores, mientras que el Pentágono confirma haber destruido más de una veintena de embarcaciones que —según Washington— transportaban fentanilo hacia EE.UU., provocando alrededor de 70 muertes.
El gobierno estadounidense ha relacionado estas acciones con el régimen del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, al que la Casa Blanca considera “ilegítimo”.
RESTRICCIÓN Y POSIBLES IMPLICACIONES
La operación amplía la estrategia de EE.UU. bajo la administración de Donald Trump para intensificar acciones contra el narcotráfico, calificadas por Washington como “narcoterrorismo”.
Para América Latina, la medida supone un señalamiento claro de que EE.UU. busca involucrarse más directamente en la región con fines de seguridad hemisférica. Dependiendo de cómo se ejecute, podría generar tensiones diplomáticas con países implicados o afectados por la operación.
También abre interrogantes sobre el respeto a la soberanía nacional de los estados latinoamericanos y los mecanismos de coordinación que se utilicen.
LO QUE AÚN NO SE HA EXPLICADO
¿En qué países específicos operará la misión? No hubo mención concreta de los estados involucrados.
¿Cuáles serán los criterios de selección de los objetivos? La definición de “narcoterroristas” queda abierta.
¿Cuál será el papel de los gobiernos de la región? ¿Habrá cooperación formal o será unilateral por parte de EE.UU.?
¿Cómo se garantizarán los derechos humanos y la rendición de cuentas durante la operación?
Con esta iniciativa, EE.UU. pone sobre la mesa una estrategia de mayor alcance y visibilidad en la región en torno al combate contra el narcotráfico y el terrorismo asociado. Queda por verse cómo responderán los países latinoamericanos, qué alianzas se activarán y qué resultado tendrá esta nueva fase de intervención hemisférica.