A pocos días del sorteo oficial de la fase de grupos del Mundial 2026, el gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, negó la visa a la delegación de Irán, impidiéndole asistir al evento que se celebrará el 5 de diciembre en Washington. La medida afecta directamente a la Federación Iraní de Fútbol (FFI), que ya tiene asegurada su clasificación al torneo, y deja al país sin representación oficial en uno de los rituales más simbólicos del fútbol internacional.
EXCLUSIÓN DIPLOMÁTICA: DEL DEPORTE AL CONFLICTO
El veto migratorio no se limita a funcionarios menores. Incluye al presidente de la FFI, Mehdi Taj, al seleccionador nacional Amir Ghalenoei, y a otros siete directivos clave. Esta exclusión convierte el sorteo en un espacio de conflicto diplomático, donde el deporte deja de ser neutral y se convierte en dispositivo de política exterior. La FFI denunció públicamente la medida y solicitó la intervención urgente del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para revertir la decisión.
EL SORTEO COMO RITUAL GLOBAL BAJO TENSIÓN
El sorteo de grupos no es solo un acto técnico: es una ceremonia que escenifica la entrada oficial de las selecciones al espectáculo mundialista. La ausencia de Irán por razones políticas introduce una fractura en ese ritual, generando un precedente incómodo para la FIFA, que deberá posicionarse entre la logística deportiva y las tensiones diplomáticas. Irán forma parte de las 18 selecciones ya clasificadas, lo que hace aún más visible su exclusión.