El plan B de la Reforma Electoral, La Casa de los Famosos y los Corridos Tumbados

Por: Abril Carro

Morena y el desafío de transformar la democracia desde adentro

El proyecto de la 4T para transformar el país debe revisar todos los aspectos relativos al ejercicio del poder en México. Es necesaria una reforma electoral. El que esté en contra es porque vive de chupar del presupuesto, punto. La lucha contra la corrupción que parasita a nuestro país tiene que seguir, porque este monstruo tiene muchos tentáculos y están hasta en la sopa.

Además, el sistema electoral mexicano se está quedando muy atrás, mientras Zuckerberg plantea la total digitalización de la democracia, nuestro querido INE sigue haciendo cuentas con palitos y bolitas, con irregularidades, duplicidad de pagos y conteos que lo único que generan es gasto público, ansiedad y pura especulación.

La reducción del presupuesto electoral del 25% se queda corta frente a la reducción que deberíamos exigir, reducir el número de senadores y los exorbitantes sueldos de concejeros del INE de más de 100 mil pesos está bien, pero ¿y el billete para las campañas? ¿y el pago por funciones de diputados y senadores?

Hace mucho que se viene haciendo de la democracia, un circo; financiando campañas con el dinero de la ciudadanía, en donde se reparten abanicos de papel y sombrillas desechables, llenando nuestras calles con basura que no nos dice nada, con fotos de personas que probablemente no vamos a volver a ver, salvo quizá la del diputado que pidió licencia para participar en La Casa de los Famosos.

Y ojo, porque aquí el asunto se pone más turbio que agua de pozo, porque resulta que mucho del dinero de campaña viene de debajo de la tierra, de esos señores que viven en la lógica del plomo. Sí, el narco. Y ya ni se diga del uso de miles de bots que, como se pudo ver en la campaña de Trump, juegan y vuelven una “tendencia” el voto de la ciudadanía.

Recuerdo a mi papá todo tieso leyendo el periódico o escuchando la radio, yendo a votar. Así funcionaban hace un chingo de tiempo las cosas. El mundo ha dado un vuelco de 360 grados, las juventudes estamos cansadas de toda la publicidad, pero sobre todo la de campaña. Lo único que quizá extrañemos es la cancioncita de Maynes que aprendimos contra nuestra voluntad después de tanta repetición en la última campaña presidencial. Un pinche spot repetido mil veces que no dice nada, mientras que un corrido tumbado te cuenta la realidad del país en tres minutos.

Hay mucha molestia por parte de los mexicanos porque sí, le podremos ver el chiste a todo, nos gustan los reality shows y los corridos tumbados, pero de eso a que nos quieran ver la cara, hay un chingo de diferencia. Mientras el compa de a pie se parte el lomo para ganar 8 mil pesos al mes, personajes por los que nadie ha votado se embolsan $132,000.00 mil pesos, personajes que impiden que pasen este tipo de iniciativas precisamente porque a ellos no les conviene. Por eso no quieren la reforma, ¡porque les duele el bolsillo!

Esta reforma nos deja mucho que desear a la ciudadanía, pero abre la puerta a la reestructuración de organismos que parecen inamovibles, amarra y exhibe a esos políticos que velan solo por sus intereses. Nos demuestra otra vez que Morena ha sido una buena elección, poniendo el ejemplo a pesar de su porcentaje mayoritario de representación, en la lucha por devolverle el poder al pueblo.

Estamos cansados de las elecciones basura, de las campañas basura, de los partidos repartiendo playeras culeras. Queremos mejores instrumentos de participación, demostración de iniciativas y fiscalización electoral. Queremos la digitalización de las elecciones, queremos una página electoral web donde podamos enterarnos de todo por cuenta propia y, en un futuro, la digitalización del voto, el voto al alcance de un clic.

Queremos una democracia de verdad, y quién quita en 2050 en lugar de preguntarle al compa del puesto de papas, le preguntaremos a la Inteligencia Artificial: «Oye, Alexa, ¿por quién chingados voto?».