Lo que debía ser una visita de Acción de Gracias entre padre e hijo terminó convertido en uno de los casos criminales más perturbadores de Colorado. Dylan Redwine, de 13 años, desapareció en noviembre de 2012 mientras se encontraba en la casa de su padre, Mark Redwine, en Vallecito, condado de La Plata. Nueve años después, un jurado declaró culpable al padre por asesinato en segundo grado y abuso infantil con resultado de muerte. En octubre de 2021, recibió una sentencia de 48 años de prisión.
Dylan viajó desde Colorado Springs al suroeste de Colorado para cumplir con una visita ordenada judicialmente durante el feriado de Acción de Gracias. De acuerdo con reportes del caso, el adolescente llegó el 18 de noviembre de 2012 a Durango y esa misma noche mantuvo su última actividad telefónica conocida a las 9:37 p.m. Antes, incluso había hecho planes para ver a un amigo a la mañana siguiente, pero nunca volvió a responder mensajes.
A la mañana siguiente, Dylan ya no contestó su teléfono. Su desaparición activó una intensa búsqueda en la zona de Vallecito, entre montes, senderos y áreas boscosas. Con el paso de los días, la angustia de la familia creció, mientras la investigación avanzaba sin respuestas claras sobre lo ocurrido dentro y fuera de la vivienda paterna.
MESES DE BÚSQUEDA Y EL HALLAZGO DE RESTOS EN UNA ZONA REMOTA
La incertidumbre se prolongó durante meses hasta que, en junio de 2013, fueron encontrados restos parciales de Dylan en Middle Mountain, un área remota ubicada a varias millas de la casa de su padre. Años más tarde, en 2015, excursionistas localizaron también el cráneo del menor. Según la acusación, las lesiones eran compatibles con trauma contundente.
La investigación dio un giro decisivo cuando, según la acusación y la evidencia presentada posteriormente, perros entrenados detectaron indicios de descomposición humana tanto en la sala de la casa de Mark Redwine como en la caja de su camioneta. Además, la fiscalía sostuvo que sangre de Dylan fue hallada en la vivienda. Esos elementos consolidaron la sospecha de que no se trataba de un accidente ni de una desaparición voluntaria.
LA FISCALÍA EXPUSO EL REPULSIVO MOTIVO
Durante el juicio, los fiscales presentaron un móvil especialmente perturbador: sostuvieron que Dylan había descubierto en la computadora de su padre fotografías humillantes y fetichistas, incluidas imágenes en las que aparecía comiendo heces de un pañal. La fiscalía afirmó que ese hallazgo provocó una fuerte confrontación entre ambos y que Mark Redwine mató a su hijo para evitar la vergüenza y la exposición pública.
Aunque Mark Redwine fue considerado durante años una figura clave dentro de la investigación, no fue arrestado sino hasta 2017, cuando un gran jurado lo acusó formalmente. El proceso judicial se prolongó durante años y culminó en julio de 2021, cuando fue hallado culpable de asesinato en segundo grado y abuso infantil con resultado de muerte. Meses después, el tribunal le impuso la pena máxima: 48 años de prisión.
Un caso que dejó una herida abierta
La muerte de Dylan Redwine no solo destruyó a una familia; también dejó una marca profunda en la comunidad que siguió durante años cada búsqueda, cada audiencia y cada giro del caso. La desaparición de un adolescente durante una visita familiar terminó revelando una historia de conflicto, violencia y encubrimiento que concluyó con una condena histórica, pero no con el cierre emocional para quienes lo buscaron desde el primer día.