En una declaración que ha generado amplio eco en medios internacionales, el director de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) incluyó al exsecretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, en una lista que históricamente ha estado reservada para líderes del narcotráfico como Joaquín “El Chapo” Guzmán y Ismael “El Mayo” Zambada. “Hemos derribado a tres grandes narcotraficantes: García Luna, El Chapo y El Mayo”, afirmó el funcionario.
GARCÍA LUNA, AL NIVEL DEL CÁRTEL DE SINALOA
La equiparación no es menor. García Luna, quien ocupó uno de los cargos más sensibles en el gabinete de Felipe Calderón, enfrenta cargos por conspiración y vínculos con el narcotráfico en tribunales estadounidenses. La declaración de la DEA lo sitúa no solo como colaborador, sino como actor central en las estructuras del crimen organizado, al mismo nivel que los líderes del Cártel de Sinaloa.
MEMORIA INSTITUCIONAL Y JUSTICIA TRANSNACIONAL
Este señalamiento reabre el debate sobre la complicidad institucional en la llamada “guerra contra el narco” y plantea preguntas urgentes sobre la rendición de cuentas, la reconstrucción de la memoria pública y el papel de los organismos internacionales en la justicia transnacional. ¿Cómo se reconfigura la narrativa oficial cuando un exfuncionario es nombrado como capo?
REACCIONES Y SILENCIO OFICIAL
Hasta el momento, no ha habido pronunciamiento oficial por parte del gobierno mexicano ni de figuras del sexenio calderonista. La declaración de la DEA podría tener implicaciones diplomáticas, judiciales y mediáticas en los próximos días.
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