China ha emergido como una potencia militar de primer nivel, modernizando rápidamente su ejército y desafiando la hegemonía estadounidense. Junto con Estados Unidos y Rusia, forma parte de la “Tríada del poder tecnológico militar”, pero ha tomado la delantera en varios sectores estratégicos gracias a su inversión sostenida.
ESTRATEGIA MILITAR Y DESARROLLO AUTÓNOMO
El país ha pasado de copiar tecnologías extranjeras a desarrollar sistemas propios altamente sofisticados. Ha reforzado su capacidad en ciberespacio, defensa aérea, misiles de largo alcance, guerra electrónica y aviación. El secretismo de su gobierno sobre los avances preocupa a otras potencias.
Se han desarrollado misiles balísticos antibuque como el DF-21D y el DF-26, así como misiles hipersónicos como el Wu-14 y armas antisatélite. También cuenta con misiles intercontinentales (DF-41) capaces de alcanzar EE. UU. y Europa, incluso desde plataformas móviles.
VIRAL: PARA NADIE ES UN SECRETO QUE CHINA YA ES LA MAYOR POTENCIA DEL MUNDO, Y EN EL ÁMBITO MILITAR YA ES LA MAS PODEROSA Y AVANZADA, Y NO ESTÁ INVADIENDO NI ASESINANDO COMO LO HACE EEUU PARA ROBAR TERRITORIOS Y RECURSOS.
CHINA WIN 🇨🇳
EEUU GAME OVER. pic.twitter.com/pbMWfchnv7— 🇻🇪JORGE ARMAS 🇻🇪 (@jorgearmasv) July 6, 2025
Se han desarrollado misiles balísticos antibuque como el DF-21D y el DF-26, así como misiles hipersónicos como el Wu-14 y armas antisatélite. También cuenta con misiles intercontinentales (DF-41) capaces de alcanzar EE. UU. y Europa, incluso desde plataformas móviles.
China ha desarrollado una red propia de satélites y capacidades de guerra electrónica. Empresas como Huawei son señaladas por su posible vinculación con el Ejército Popular de Liberación, dentro de una estrategia de fusión civil-militar.
EXPORTACIÓN E INFLUENCIA INTERNACIONAL
China exporta armas a 49 países, especialmente en Asia, África y América Latina. Gracias a décadas de modernización, se ha convertido en el segundo mayor fabricante de armas del mundo, solo detrás de EE. UU., desplazando a Rusia.
Aunque China no busca igualar globalmente a EE. UU. en poder militar, sí pretende limitar su influencia regional. Su rápido avance puede alterar el equilibrio de poder en el Pacífico occidental, generando un nuevo orden mundial con dos polos principales: EE. UU. y China.