De acuerdo con una investigación de Associated Press, la Administración para el Control de Drogas (DEA) permitió que cientos de miles de pastillas de fentanilo circularan en las calles de Nuevo México entre 2023 y 2025, mientras intentaba construir casos más grandes contra traficantes.
LA ESTRATEGIA DE LA DEA
Los agentes monitorearon envíos de pastillas falsificadas, pero no las incautaron, con el argumento de que buscaban desmantelar organizaciones criminales de mayor alcance. Sin embargo, esta táctica fue criticada por especialistas y exagentes, quienes señalaron que equivalía a una apuesta peligrosa con la seguridad pública. El agente especial David Howell declaró que la estrategia “envenenó a la comunidad” y que, por la ceguera deliberada de la institución, se puede afirmar que la decisión contribuyó directamente a muertes por sobredosis.
IMPACTO EN NUEVO MÉXICO
Mientras las muertes por sobredosis disminuyeron un 14% a nivel nacional en 2025, en Nuevo México aumentaron un 21%, lo que evidencia el impacto devastador del fentanilo en comunidades como Albuquerque, conocida como la “War Zone”.
EL DEBATE LEGAL Y SOCIAL
El Departamento de Justicia había emitido directrices para incautar el opioide siempre que fuera “practicable”, debido a su extrema letalidad. Sin embargo, fiscales federales defendieron que la estrategia respondía a recursos limitados y a la necesidad de atacar a grandes organizaciones criminales.
El fentanilo, fabricado en su mayoría en laboratorios mexicanos, se ha convertido en la droga más letal en Estados Unidos, capaz de provocar la muerte con apenas unos miligramos. La polémica sobre la actuación de la DEA reaviva el debate sobre las tácticas de seguridad y la responsabilidad institucional frente a la crisis de opioides.