Bélgica vivió una de las oleadas de OVNIs más enigmáticas; y aún no hay respuestas claras

Era una noche clara de noviembre de 1989 cerca de Eupen, Bélgica, cuando dos policías de turno se encontraron con algo que no podían explicar. Describieron luces tan brillantes que iluminaban el suelo “como si fueran focos de un enorme campo de fútbol”, flotando silenciosamente en el aire.

Lo que comenzó como un informe aislado escaló rápido: 30 grupos distintos y varios agentes aseguran haber visto el mismo fenómeno aquella noche, y en los meses siguientes miles de personas en toda Bélgica relatarían avistamientos de objetos voladores no identificados.

TRIÁNGULOS EN EL CIELO Y UNA FOTO POLÉMICA

Los testigos hablaron de un objeto de forma triangular, con tres enormes luces apuntando hacia el suelo y una luz roja intermitente en el centro.

Una de las imágenes más conocidas, llamada la “foto de Petit-Rechain”, fue durante años símbolo del misterio… hasta que su creador admitió en 2011 que se trataba de una falsificación hecha con un modelo de poliestireno.

Este tipo de pruebas visuales generó aún más debate: mientras algunos intentaron desacreditar los reportes, otros señalaron que la magnitud de los testimonios sigue siendo difícil de ignorar.

Marcha del misterio: dos F-16 en persecución

El punto máximo de la ola ocurrió la noche del 30 de marzo de 1990. Esa noche, dos cazas F-16 de la Fuerza Aérea Belga despegaron tras recibir reportes coincidentes de policías y radares militares.

Los pilotos podían ver objetivos en su radar que se movían de forma extraña, con cambios de posición y aceleraciones que superaban cualquier aeronave conocida, pero nunca lograron visualizar los objetos físicamente.

Al analizar los datos posteriormente, la Fuerza Aérea concluyó que no había evidencia suficiente para confirmar que esos objetos realmente estuvieran allí.

EXPLICACIONES… Y MÁS PREGUNTAS

Con el tiempo se han propuesto múltiples explicaciones:

  • Algunos investigadores señalan que fenómenos naturales o errores de percepción pueden haber influido en los testimonios.
  • Otros quedaron en entredicho por pruebas falsas o interpretaciones dudosas.
  • Algunos científicos consideran que la cobertura mediática pudo haber generado una especie de histeria colectiva, donde la expectativa llevó a que más personas informaran ver cosas inusuales.

No obstante, expertos como el exgeneral Wilfried De Brouwer han defendido que los testigos eran sinceros y no se conocían entre ellos, lo que complicaría descartar todo simplemente como sugestión. 

Tres décadas después, la llamada “ola ovni belga” sigue siendo un caso intrigante sin una explicación definitiva. Aunque la mayoría de los eventos pueden tener causas conocidas o al menos plausibles, hay testimonios y datos que aún no encajan por completo.

Como dijo uno de los testigos, el coronel André Amond: “Hoy no hay ninguna explicación. Eso es una pena, porque quiero saber antes de morir”.