En un operativo reciente en la cárcel de Pococí, Costa Rica, agentes de la Policía Penitenciaria capturaron a un gato que transportaba droga adherida a su cuerpo.
El felino fue detectado por un oficial desde una torre de vigilancia, quien notó que el animal llevaba objetos inusuales pegados al cuerpo. Tras su captura, se descubrió que portaba dos paquetes: uno con 235.65 gramos de aparente marihuana y otro con 67.76 gramos de aparente pasta de crack, además de dos pliegos de papel para fabricar boletas.
Aquí el video:
🇨🇷🐱 Un gato fue interceptado cerca de la cárcel de Pococí, Costa Rica, con paquetes de marihuana y crack pegados a su cuerpo. Autoridades evitaron que ingresara a prisión y lo trasladaron a SENASA para su revisión.#CostaRica #Gato #Insólito #SeguridadPenitenciaria pic.twitter.com/fim1eRGOZU
— Libre Prensa (@Libre_Prensa_) May 14, 2025
¿Red criminal de gatos?
Este incidente no es aislado. En años anteriores, se han registrado casos similares en otras cárceles costarricenses. Por ejemplo, en 2018, un gato fue capturado en el Centro Penal La Reforma en Alajuela, portando un teléfono móvil, una batería, un cargador y un accesorio de manos libres. En 2019, dos gatos fueron atrapados intentando ingresar droga y accesorios de teléfonos celulares a los Centros de Atención Institucional Jorge Arturo Montero y Nelson Mandela.
Las autoridades creen que estos animales son entrenados por los reclusos para transportar objetos ilícitos, aprovechando su agilidad y tamaño para evadir la seguridad. El subdirector de la Policía Penitenciaria, Nils Ching, ha señalado la necesidad de fortalecer las medidas de seguridad y vigilancia para prevenir estos métodos de contrabando.
Tras la captura del gato en Pococí, se coordinó con el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) para garantizar el bienestar del animal. Este caso resalta los desafíos que enfrentan las autoridades penitenciarias en la lucha contra el ingreso de objetos prohibidos a través de métodos cada vez más ingeniosos.