La investigadora Annie Pardo Cemo señaló que el estudio de la Fibrosis Pulmonar Idiopática (FPI) continúa generando interrogantes que deberán ser resueltas por nuevas generaciones de científicas. Así lo expresó al inaugurar la Cátedra Magistral Dra. Matilde Montoya, realizada en el Salón Barroco de la BUAP, donde expuso sus aportaciones en torno a esta enfermedad, demostrando que su origen es celular y no inflamatorio.
Este encuentro académico, impulsado por legisladoras del Congreso del Estado de Puebla y el Consejo Consultivo Académico —integrado por nueve instituciones de educación superior—, tuvo como propósito acercar a niñas y jóvenes a experiencias científicas mediante una transmisión digital con investigadoras destacadas, como Rosaura Ruiz Gutiérrez.
Durante su intervención, Pardo explicó que la FPI es un padecimiento respiratorio progresivo, irreversible y de rápida evolución, con mayor incidencia en adultos mayores. Subrayó que se trata de una de las formas más agresivas de fibrosis, ya que aproximadamente la mitad de los pacientes fallece en los tres años posteriores al diagnóstico.
A partir de investigaciones en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, su equipo planteó y comprobó que la enfermedad no deriva de una inflamación crónica, sino de un proceso anormal de daño y reparación celular, donde las células epiteliales activan de forma descontrolada a los fibroblastos. Además, destacó el uso de tecnologías como la secuenciación de ARN de célula única, que ha permitido identificar más de 40 tipos celulares en el pulmón y avanzar en el diseño de terapias dirigidas.
En la segunda parte de la cátedra, Rosaura Ruiz abordó la evolución biológica como un proceso continuo de transformación de las especies, basado en evidencia científica. Recordó que conceptos como selección natural, mutación y herencia genética han ampliado la comprensión iniciada por Charles Darwin, quien impulsó una visión dinámica del mundo y de los seres vivos.