En el marco de la marcha del 8 de marzo en la Ciudad de México, José Luis Castillo, padre de Esmeralda Castillo Rincón, reapareció públicamente para exigir justicia por la desaparición de su hija, ocurrida en 2009 en Ciudad Juárez, Chihuahua. Frente a miles de asistentes, reiteró que su lucha no ha terminado y que continuará levantando la voz hasta obtener respuestas.
Esmeralda Castillo Rincón desapareció el 19 de mayo de 2009, cuando tenía 14 años. Desde entonces, su caso se ha convertido en uno de los símbolos de la exigencia de verdad y justicia para las víctimas de desaparición en México. De acuerdo con lo reportado, a casi 17 años de los hechos, no ha habido avances significativos en la investigación.
Durante la movilización del 8M, José Luis Castillo tomó el micrófono para dirigirse a las manifestantes y expresó que ninguna mujer debería salir de su casa sin la certeza de regresar. En uno de los momentos más emotivos, repitió un mensaje dirigido a su hija desaparecida: “Esmeralda, hermana, aquí está tu manada”. También afirmó que seguirá luchando y levantando la voz.
UNA EXIGENCIA QUE REBASA EL CASO PERSONAL
Más allá del dolor por la ausencia de su hija, Castillo aprovechó la conmemoración del Día Internacional de la Mujer para pronunciarse en defensa de los derechos de las mujeres. En su mensaje, expresó su deseo de vivir en un país sin machismo y con hombres que respeten plenamente la dignidad y los derechos de las mujeres.
Según la nota, la carpeta de investigación del caso no ha mostrado avances importantes. El propio José Luis Castillo ha denunciado que incluso ha tenido que recurrir a amparos legales para poder acceder a información relacionada con el expediente, lo que refleja los obstáculos que, afirma, ha enfrentado en su búsqueda de justicia.
La presencia de José Luis Castillo en la marcha del 8M volvió a colocar el caso de Esmeralda en el centro de la conversación pública. Su participación recordó que, detrás de cada cifra de desaparición, hay familias enteras que siguen buscando respuestas y que se niegan a dejar que sus seres queridos sean olvidados. Esta vez, su reclamo se mezcló con el de miles de mujeres que tomaron las calles de la capital para exigir seguridad, justicia e igualdad.