Ejecutan a albañil que ahorraba para fiesta de su hija; lo confundieron con ratero

Jeremías Sosa fue ejecutado a golpes por un grupo de vecinos que lo confundieron con un ladrón.

El hecho ocurrió en la localidad de Olivera, Buenos Aires, cuando el hombre de 31 años, albañil y padre de dos hijos, salió a caminar tras sufrir un episodio de pánico. Un malentendido en un grupo de WhatsApp vecinal bastó para señalarlo como sospechoso y desatar una brutal golpiza.

Lo amarraron, lo atacaron con palos, piedras y patadas durante varios minutos, hasta dejarlo inconsciente. Murió en el hospital por un traumatismo de cráneo y shock neurogénico. Jeremías no había cometido ningún delito: trabajaba duro en obras para ahorrar y cumplir el sueño de su hija mayor, que esperaba celebrar sus XV años. También apoyaba junto a su esposa un comedor comunitario para jóvenes vulnerables en su localidad natal, Jardín América.

Jeremías fue confundido con un ladrón y asesinado a golpes por un grupo de vecinos organizados en un grupo de WhatsApp.

El caso, que comenzó como una investigación por “homicidio en riña”, fue reclasificado como “homicidio agravado por alevosía, ensañamiento e insidia”, lo que implica penas de prisión perpetua. Hay cinco detenidos y varios prófugos, algunos con vínculos de poder local. La esposa de Jeremías, Carolina Sotelo, exige justicia y denuncia que no hubo ningún robo que justificara la agresión: “¿Quién roba así? Descalzo, sin mochila, sin nada”, dijo.

El linchamiento de Jeremías ha generado una fuerte conmoción en Argentina, y ha reavivado el debate sobre la “justicia por mano propia” y el uso irresponsable de redes vecinales. Mientras tanto, su familia enfrenta el dolor de una pérdida irreversible y lucha por mantener vivo su legado a través del comedor que él ayudó a fundar.

Imagen