INAH descubre posible osario de la conquista en Buenavista, CDMX

El pasado 4 de noviembre, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio a conocer el hallazgo de restos humanos en las obras del Tren México-Querétaro, en Buenavista, Ciudad de México. Según informaron, los restos podrían pertenecer a la época de la conquista.

Los arqueólogos del INAH ubicaron estos restos entre el periodo Posclásico Tardío, que pertenece a los años 1200 a 1519 d.C, o en la etapa en la que se estableció el primer contacto con los españoles, en los años 1519 a 1535 d.C.

¿Qué eran estos restos?

Entre los restos encontrados hay nueve cráneos, cinco mandíbulas, partes de caderas, fragmentos de fémur, costillas y dientes, así como objetos de cerámica y lítica de “índile doméstica” como platos, ollas y salineras; es decir, vasijas para la extracción de sal en el antiguo lago de Texcoco.

Del mismo modo, los arquéologos destacaron el descubrimiento de “siete malacates miniatura, un par de figurillas y lítica pulida, incluidos cuatro fragmentos de manos de metate y de mortero, además de navajillas, en su mayoría de obsidiana verde, posiblemente procedente del yacimiento de la Sierra de las Navajas, Hidalgo”.

Tras el registro “in situ”, los expertos enviaron estos materiales a los laboratorios de “antropología física, lítica y cerámica del proyecto” en Tula de Allende y Tepeji del Río de Ocampo, Hidalgo. Allí tendrán un proceso de limpieza y restauración, donde se someterán a análisis y resguardo.

¿Qué importancia tiene el hallazgo de un osario precolonial?

Al respecto de este valioso descubrimiento, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, declaró que “un posible osario no habla solo de la muerte”, pues también revela cómo los antiguos pobladores de este territorio “trataron y recordaron a sus difuntos”, en tiempos de “cambios profundos”.

Como quedan muchas preguntas en el aire, la secretaria agregó que “corresponderá al INAH estudiarlos” para desentrañar sus misterios, con el fin de que esta “historia que permanecía bajo la ciudad” se haga del conocimiento público.