Por Abril Carro
San Francisco dejó de ser de los Poblanos hace más de lo que te imaginabas
Vamos a usar un tema polémico para hablar de cosas importantes, porque así funciona esto de las redes y la viralidad. ¿Sabían que hay más noticias falsas que verdaderas rondando por ahí? Acosándonos, persiguiéndonos, tocándonos la puerta a las 3 de la mañana. Luego la banda anda bien paranoica, y con razón.
Andan circulando muchas versiones sobre el Paseo de San Francisco. ¿Qué pasó verdaderamente con él? Aquí hay mucho tema político, así que, antes que nada, que quede claro: estamos contra los ultra ricos acaparadores y los políticos corruptos.
El Paseo de San Francisco y las textileras aledañas fueron expropiadas por ahí de 1993 por el estado de ese entonces (PRI, obvio). Hay un decreto de creación de un fideicomiso para ese espacio de tierra. No me crean, búsquenlo. Luego se restauró la zona, se construyó el paseo con su centro de convenciones y todo el paquete. Spoiler que ya sabían: fue un fracaso económico total, una quiebra con todo lo que implica. Lo que no sabían es que perdimos todo. Los “poblanos” que teníamos esas propiedades producto de la expropiación no lo administramos bien… y lo perdimos. Así, sin anestesia.
Por ahí de 2007, y ya saben quién gobernaba en ese tiempo, el más malo de los malos (PRI, obvio), Mario Marín, fue el encargado de extinguir el fideicomiso que sostenía ese proyecto. Y fue mediante lo que parece ser un embargo, cedido a un grupo bancario que terminó vendiéndolo a Slim este 2026.
Mi México postrevolucionario, el que le expropiaba a los ultra ricos para que el pueblo gobernara, se perdió. Como se perdió San Francisco. Vimos cómo se intentó un estado de bienestar, pero la mala administración de nuestros recursos (PRI Obvio) —de nuestros increíbles recursos, porque México tiene un chingo de potencial— ha ocasionado que hoy nos arrodillemos al capitalismo voraz neoliberal. Y que puto coraje.
Ahora, si hay mucho que protestar. Aunque el PRI ya no gobierne, es necesario exigirle a este nuevo gobierno, que dice ser “del pueblo”, que le responda al pueblo. Porque lo que se viene es con lo que debemos tener mucho cuidado. Cuando pase, se van a acordar de mí.
La CDMX se va a hundir en el 2050. Falta poco. Antes de eso habrá movilidad social, mucha gente se va a venir para Puebla. Con mala suerte, se vuelve la nueva capital de México, como se planeó en sus orígenes novohispanos. La ciudad se ha agrandado preparándose para este momento. De hecho, ya hay un proceso de gentrificación que les vengo contando en notas anteriores: extranjeros y chilangos vienen a parar aquí por el precio de las rentas, que va subiendo y seguirá subiendo. Muchas personas han sido desalojadas del centro histórico y aledaños, con las peores mañas. Busquen mi nota del cartel del despojo.
Créanme que falta muy poco para que las rentas empiecen a subir como espuma. Esto no solo lo sé yo, lo sabe la gente con mucho dinero, porque justo andan persiguiendo como perros las oportunidades que les da el mismo dinero. Porque esa compra millonaria solo la podía hacer alguien como Slim. (¿Quién más, verdad?).
Necesitamos una política de rentas reguladas antes de que nos manden a los poblanos a nuestros municipios y la ciudad se la dejen a quienes puedan pagar. Esa parte del suelo debía ser un proyecto de vivienda social. Pero nada podemos hacer sobre el vaso derramado. Lo único es tener en mente proyectos como la lucha por la vivienda en la ciudad de Nueva York, liderada por el alcalde Zohran Mamdani, como punta de lanza para exigir un gobierno que cuide del pueblo y controle la riqueza desmedida.
O bueno para quienes si estén pensando en regresarse a sus municipios busquen El Programa de Obra Comunitaria en Puebla, es una iniciativa la verdad bien interesante del gobierno actual. Aquí la población organizada decide, administra y ejecuta proyectos de infraestructura local a través de asambleas y Comités para el Bienestar.
Eso chingadamadre, que administre el pueblo organizado, así debería de ser, ese tipo de acciones deberían replicarse, imagínense nomas un proyecto de movilidad que este administrado y ejecutado por un comité de ciudadanos, un proyecto de vivienda, que quien se esté chingando nuestros impuestos.
La mayoría no necesitamos mucho. No estamos exigiendo nada que no pueda y deba cumplirse. Ante todo, nuestro derecho a una vivienda digna. Nadie necesita 700 departamentos para vivir dignamente (cof cof). Basta del consumismo, basta del enriquecimiento absurdo a costa de la mayoría