Irán aseguró este martes que sus fuerzas navales capturaron un submarino estadunidense no tripulado en la entrada del estrecho de Ormuz, en el marco de una operación de inteligencia.
La Guardia Revolucionaria Islámica informó, mediante un comunicado difundido por la televisión estatal, que el vehículo fue interceptado durante la madrugada y que se trata de uno de los sistemas submarinos «más modernos e inteligentes» de Estados Unidos.
De acuerdo con el reporte iraní, el aparato está equipado con tecnología avanzada para operaciones submarinas y fue incorporado a la flota estadunidense en 2025.
Anuncian difusión de imágenes
Los Guardianes señalaron que el submarino permanece bajo su control y adelantaron que las imágenes del vehículo serán difundidas en las próximas horas.
Medios iraníes indicaron que entre las principales capacidades del aparato se encuentran el reconocimiento y vigilancia submarinos, la elaboración de mapas del lecho marino, la detección de minas y la inspección de cables y tuberías bajo el agua.
Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos no ha confirmado públicamente la captura del vehículo ni se han dado a conocer detalles independientes que permitan verificar la versión iraní.
EL ESTRECHO DE ORMUZ, EN EL CENTRO DE LA TENSIÓN
El incidente ocurre en medio de una creciente tensión militar en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.
Según la información proporcionada, Irán mantiene bloqueado el paso desde el estallido de la guerra a finales de febrero. Por esta vía marítima transita normalmente alrededor de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado.
Estados Unidos, por su parte, impuso un contrabloqueo sobre los puertos iraníes, aumentando la presión sobre Teherán y complicando el tránsito marítimo en la región.
Irán plantea cobrar por el tránsito de buques
En paralelo, Irán ha anunciado su intención de cobrar tasas a los buques que atraviesen el estrecho de Ormuz, con el argumento de que los recursos serían destinados a financiar servicios como la protección del medioambiente.
La propuesta ha encontrado una firme oposición por parte de Estados Unidos, en un contexto marcado por las restricciones al tráfico marítimo y la disputa por el control de una de las rutas estratégicas más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos.