Para conmemorar el décimo aniversario de la Universidad para Adultos (UpA) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la rectora Lilia Cedillo Ramírez colocó una cápsula del tiempo con memorias de este lugar, la cual se abrirá hasta 2036.
Asimismo, develó una placa y el mural “Pulsión vital”, realizado por 28 estudiantes de la Facultad de Artes Plásticas y Audiovisuales, quienes plasmaron la historia, presente y futuro de esta sede.
“Ustedes son los que le han dado vida a la UpA. Ustedes son quienes nos han puesto el ejemplo de que proyectos como estos valen la pena y que tenemos que pensar en la unviersidad que queremos en un futuro”, señaló.

El futuro de la universidad
En compañía de Jaime Vázquez López, vicerrector de Docencia y fundador de este espacio, Cedillo Ramírez refirió que la institución debe considerar a quienes quieren seguir aprendiendo. Por ello, este proyecto fue creado, tiene vida propia y en su primera década muestra un futuro prometedor.


“Tenemos que pensar también en una universidad que no solamente tenga como objetivo a los jóvenes, sino que también contemple a todos aquellos que ya estamos en otra etapa de nuestras vidas, pero que queremos seguir creciendo en lo académico, como seres humanos”, añadió la rectora.
Más tarde, impartió la conferencia “Soy BUAP de corazón”, en la cual compartió sus recuerdos de infancia, su incursión en la ciencia, su estancia en la Preparatoria Benito Juárez y en la licenciatura, sus líneas de investigación, así como su pasión por el deporte y la divulgación del conocimiento.

La educación no tiene límite de edad
Por su parte, Hilda Ocaña Meléndez, directora de la UpA, destacó que este espacio surgió para propiciar la expansión del conocimiento y la reconstitución del tejido social a través de la cultura, las artes, la literatura y la música.

Al mismo tiempo, la directora mencionó las historias de personas que, durante la última década, llegaron con inquietudes, responsabilidades, experiencias de vida, así como con la duda de si todavía era posible aprender.
“Sus estudiantes demostraron que la educación transforma vidas y que esta no tiene fecha de caducidad. Gracias por creer en la educación como una herramienta de cambio”, declaró Ocaña.

