El número de víctimas mortales por el terremoto de magnitud 7.7 que golpeó este sábado la isla de Flores, en el este de Indonesia, aumentó a 47, de acuerdo con el último reporte de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB).
El movimiento telúrico ocurrió cerca de las 06:00 horas locales y tuvo su epicentro aproximadamente 62 kilómetros al noroeste de Ende, una de las principales ciudades de Flores. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) situó la profundidad del sismo en apenas 10 kilómetros.
Las autoridades informaron que las víctimas se concentran en distintos distritos de la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El balance reporta 24 fallecidos en Manggarai, 17 en Manggarai Oriental, tres en Sikka y uno en cada uno de los distritos de Ngada, Ende y Manggarai Occidental.
Además, más de un centenar de viviendas resultaron dañadas y se registraron deslizamientos de tierra en diferentes puntos de la isla, lo que ha complicado las labores de emergencia y rescate.
El aeropuerto de Komodo también sufrió afectaciones, aunque las autoridades confirmaron que continúa operativo
MILES FUERON EVACUADOS POR RIESGO DE TSUNAMI
Tras el terremoto, las autoridades activaron una alerta temprana de tsunami para varias zonas costeras. La advertencia fue suspendida posteriormente, después de que los organismos de vigilancia determinaran que no existía una amenaza mayor.
Alrededor de 2 mil personas fueron evacuadas de zonas costeras como medida preventiva. El sismo también fue seguido por numerosas réplicas, mientras los equipos de emergencia continúan evaluando los daños.
Indonesia, una de las regiones más sísmicas del mundo
El archipiélago indonesio se encuentra dentro del llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa zona caracterizada por una intensa actividad tectónica y volcánica debido a la interacción de varias placas.
La isla de Flores y sus alrededores ya han sufrido terremotos destructivos. En 1992, un sismo de magnitud similar provocó un tsunami y dejó miles de víctimas en la región.
Mientras continúan las labores de evaluación y rescate, las autoridades mantienen la vigilancia ante posibles nuevas réplicas y trabajan para llegar a las comunidades afectadas por los derrumbes y daños en la infraestructura.