La euforia por el histórico campeonato de los New York Knicks en la NBA terminó en una tragedia para una familia de Los Ángeles, luego de que agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) dispararan y mataran a su perro durante una intervención derivada de una llamada de emergencia.
Los hechos ocurrieron la noche del sábado en el vecindario de Canoga Park, cuando vecinos reportaron haber escuchado gritos provenientes de un complejo habitacional ubicado sobre Jordan Avenue. De acuerdo con las autoridades, los agentes acudieron al lugar para realizar una verificación de bienestar ante la posibilidad de que se tratara de una situación de violencia doméstica.
Los gritos eran por el triunfo de los Knicks
Al llegar al domicilio, los oficiales descubrieron que no existía ninguna emergencia. Los gritos provenían de una familia que celebraba con entusiasmo la obtención del primer título de los Knicks en más de cinco décadas.
Sin embargo, durante la interacción con los residentes se produjo un incidente que terminó con la muerte de Jameson, un perro de dos años que acompañaba a sus dueños durante el festejo. Según la versión policial, el animal salió del departamento y se dirigió hacia uno de los agentes, lo que provocó que un oficial abriera fuego.
VERSIONES ENCONTRADAS SOBRE EL COMPORTAMIENTO DEL ANIMAL
La familia de Jameson sostiene que el perro no representaba una amenaza y acusa a los agentes de actuar de manera desproporcionada. Videos difundidos en redes sociales muestran a la propietaria llorando mientras abraza a su mascota tras los disparos, imágenes que rápidamente se hicieron virales y generaron indignación entre usuarios y defensores de los animales.
Por su parte, el LAPD mantiene que el animal avanzó hacia los oficiales y que la acción se realizó como respuesta a una situación que consideraron de riesgo. La dependencia informó que el caso permanece bajo investigación.
Exigen transparencia y rendición de cuentas
La muerte de Jameson provocó protestas y llamados de organizaciones civiles para que se hagan públicas las grabaciones de las cámaras corporales de los agentes involucrados. Activistas y representantes comunitarios han solicitado una investigación exhaustiva para esclarecer lo ocurrido y determinar si el uso de la fuerza fue justificado.
Mientras continúan las investigaciones, el caso ha reavivado el debate sobre los protocolos policiales en intervenciones con animales domésticos y el uso de la fuerza durante respuestas a llamadas de emergencia.