¿El tamaño sí importa?

Por: Miriam Valencia

La duración en cualquier actividad puede ser la diferencia entre que algo nos guste o nos aburra totalmente y eso está muy relacionado con las series de los 2000s y las producciones actuales.

Con el paso del tiempo, las series se transformaron en producciones más complejas, costosas y cortas hablando de la duración de los capítulos y de las mismas temporadas que integran la totalidad de la serie. Por ejemplo, “The Big Bang Theory” se estrenó en 2007 y tiene 12 temporadas, con 17 o 25 capítulos en cada una, y una duración de 20 minutos en cada episodio. Lo increíble es que muchos vieron la serie cuando la pasaban una vez a la semana, esperando a que llegara el siguiente y el siguiente por 12 años.

Y no es la única. La mayoría de las series de los 2000s, principalmente las sitcom, tenían temporadas de más de 10 años, con más de 15 capítulos y con duración promedio de 30 minutos por episodio. ¿Teníamos más tiempo libre para ver esas series? Además, muchos capítulos son considerados como de relleno, sin que aporten algo importante a la historia.

Otra cosa que solía ocurrir con las series largas de esos años era que cambiaban el guión y olvidaban tramas importantes que estuvieron presentes durante las primeras temporadas. Como lo que ocurrió con ‘Almas Perdidas’ que hasta dejó de tener lógica el don de Melinda Gordon. También pasó que el doblaje comenzó a hacerse en México al mismo tiempo que el cambio de guionistas, lo que era muy notorio si se veía en español.

Pero las series actuales también tienen un problema.

Mientras las series de 2000s eran conocidas por ser largas, profundas y de gran duración, las actuales se quedan cortas y, en muchas ocasiones, nos dejan con ganas de más. Un ejemplo es la primera temporada de “El Caballero de los 7 Reinos”, de HBO. Aunque fue bien recibida entre los críticos y los fanáticos de “Juego de Tronos”, nos dejó con una sensación de querer seguir viendo las historias de Duncan después de los 6 capítulos que se sintieron como uno por su duración y la emoción que había en cada uno.

Algo más que ocurre es que las plataformas suben toda la temporada y muchos deciden verlas ese mismo día hasta el final, dejando meses y hasta años de espera reducidos en 6 horas de video. ¿No podemos detenernos para ver un capítulo a la semana? ¿Estamos tan apurados que tenemos que consumir de golpe?

Sí, el tamaño es importante, pero sabiéndolo manejar. No sirve de nada que una serie sea extremadamente larga si la historia perderá el sentido o cambiarán el doblaje, pero tampoco sirve algo corto si nos dejan con una sensación de vacío.