La detención de Erika María Guadalupe “N”, de 63 años, en Venezuela marcó un giro clave en el caso del feminicidio de Carolina Flores Gómez, exreina de belleza asesinada en la Ciudad de México. La mujer era buscada a nivel internacional mediante una ficha roja de Interpol por su presunta responsabilidad en el crimen.
El caso generó indignación nacional por la violencia del ataque y por las circunstancias en que ocurrió, lo que mantuvo una fuerte presión social para lograr su localización y captura.
Un escondite en una de las zonas más exclusivas de Caracas
Durante su fuga, Erika María no se ocultó en lugares marginales, sino en un complejo residencial de alto nivel. Se escondía en un departamento rentado a través de Airbnb en la urbanización El Cigarral, ubicada en el municipio El Hatillo, una de las zonas residenciales más exclusivas de Caracas.
El inmueble, dentro de un conjunto habitacional privado, le permitió mantenerse fuera del radar durante varios días, aprovechando que al momento de su llegada aún no existía una alerta internacional activa en su contra.
Este detalle ha llamado la atención, ya que evidencia un intento de pasar desapercibida en un entorno de alto perfil, lejos de los operativos habituales de búsqueda.

OPERATIVO INTERNACIONAL Y DETENCIÓN ESTRATÉGICA
La captura fue resultado de un operativo coordinado entre autoridades venezolanas, la Interpol y fiscalías mexicanas. Agentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) lograron ubicarla tras labores de inteligencia y seguimiento internacional.
Para evitar que escapara mientras se formalizaba la orden internacional, las autoridades venezolanas la detuvieron inicialmente por desacato a la autoridad, lo que permitió retenerla legalmente mientras se completaban los trámites por feminicidio.
Durante el arresto, la mujer habría intentado resistirse, negando los hechos y argumentando que las autoridades extranjeras no tenían jurisdicción sobre su caso.
Huida inmediata tras el crimen
De acuerdo con las investigaciones, Erika María huyó de México apenas un día después del asesinato. Salió el 16 de abril y viajó hacia Sudamérica, ingresando a Venezuela vía Panamá.
Previo al crimen, había recorrido más de 2 mil 800 kilómetros desde Ensenada hasta la Ciudad de México, donde ocurrió el feminicidio el 15 de abril en un departamento de Polanco.
Su rápida salida del país ha generado cuestionamientos sobre la reacción inicial de las autoridades y posibles fallas en los mecanismos de alerta.
Caso bajo proceso de extradición
Actualmente, la presunta responsable permanece bajo custodia en Venezuela, mientras se llevan a cabo los procedimientos legales para su extradición a México.
Aunque su captura representa un avance significativo, el caso aún no está cerrado y continuará en proceso judicial, en medio de exigencias de justicia y esclarecimiento total de los hechos.