El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó que Estados Unidos no impondrá las condiciones en la próxima revisión del T-MEC, prevista para julio. Sus declaraciones surgen en un contexto de tensiones comerciales y cambios en la política arancelaria impulsada por el presidente Donald Trump. Carney subrayó que las negociaciones serán un proceso bilateral en el que ambas partes buscarán acuerdos beneficiosos, aunque advirtió que alcanzar consensos “llevará algún tiempo”.
El mandatario canadiense reconoció la existencia de los llamados “irritantes comerciales”, es decir, políticas que generan fricciones entre socios económicos. Señaló que tanto Canadá como Estados Unidos tienen puntos de conflicto que deberán resolverse en la mesa de negociación.
“Tenemos nuestras fortalezas y opciones”, declaró Carney, destacando que su gobierno abordará los desacuerdos con una visión amplia y estratégica, sin aceptar condiciones unilaterales.
REPORTES DE PRESIONES DESDE WASHINGTON
Las declaraciones de Carney se dieron luego de un reporte de Radio-Canada, que señala que funcionarios estadounidenses estarían buscando imponer una especie de “cuota de entrada” antes de iniciar formalmente las conversaciones.
Ante esto, el primer ministro minimizó la presión, asegurando que las exigencias son comunes en cualquier negociación internacional.
El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, criticó el enfoque comercial de Canadá, acusándolo de depender en exceso de la economía estadounidense y cuestionando restricciones como la venta de licor extranjero en algunas provincias.
Asimismo, expresó inconformidad por el reciente acercamiento de Canadá con China, particularmente en acuerdos relacionados con vehículos eléctricos y productos agrícolas.
PROTECCIÓN ECONÓMICA Y DIVERSIFICACIÓN
Carney reiteró su compromiso de proteger sectores clave como el lácteo, avícola y de huevo, al tiempo que impulsa una estrategia para diversificar las relaciones comerciales del país.
El primer ministro advirtió que la fuerte dependencia histórica de Canadá respecto a Estados Unidos ha pasado de ser una ventaja a una vulnerabilidad, especialmente ante los recientes aranceles que han afectado a industrias como la automotriz y la siderúrgica.
En ese sentido, su gobierno busca atraer nuevas inversiones y fortalecer acuerdos con otros socios internacionales, con el objetivo de reducir riesgos y ampliar oportunidades económicas.