Un Porsche 911 Carrera Cabriolet (992) fue objeto de un robo altamente especializado en Los Ángeles, Estados Unidos. El vehículo apareció en la vía pública reducido a su chasis metálico, tras un desmontaje minucioso que eliminó casi todos sus componentes mecánicos y de acabado.
DESMANTELADO PIEZA POR PIEZA
Los delincuentes retiraron el motor bóxer de seis cilindros, la transmisión de doble embrague (PDK), la suspensión, el sistema de frenos y hasta el mecanismo del techo retráctil. También se llevaron puertas, capó, guardabarros y elementos interiores como asientos, volante, panel de instrumentos, consola central y airbags.

ESTRATEGIA CRIMINAL
Expertos señalan que abandonar el chasis es una táctica común, ya que es la única pieza con número de identificación del vehículo (VIN). De esta forma, los ladrones evitan rastreos y comercializan las piezas individuales en el mercado paralelo, donde tienen alta demanda y difícil seguimiento.
PÉRDIDA TOTAL
Aunque la estructura metálica parecía intacta, el Porsche fue declarado pérdida total. El costo de reemplazar cada pieza original y la mano de obra especializada para reconstruirlo supera el valor de una unidad nueva en concesionario. La policía de Los Ángeles y la aseguradora prevén que el chasis sea destruido, al carecer de utilidad comercial sin su conjunto mecánico original. El caso refleja la sofisticación de las bandas dedicadas al robo de autos de lujo y la dificultad de recuperar vehículos de este tipo.