El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó este viernes que su Gobierno ya sostiene conversaciones con funcionarios de Estados Unidos, en un contexto marcado por la crisis económica y la falta de combustible que agrava la vida cotidiana en la isla.
Durante una comparecencia oficial desde La Habana, el mandatario señaló que el diálogo con la administración de Donald Trump está orientado a “buscar soluciones” a las diferencias bilaterales mediante el respeto mutuo, la soberanía y la autodeterminación de ambos países. Aunque en semanas recientes habían circulado versiones sobre estos contactos, el Gobierno cubano había evitado confirmarlos públicamente.
CRISIS ENERGÉTICA AGRAVA LA PRESIÓN INTERNA
Díaz-Canel reconoció además la gravedad del cerco energético que enfrenta Cuba. Aseguró que desde enero no han ingresado barcos de combustible al país, luego de las presiones de Washington contra las naciones que suministraban petróleo a la isla, como Venezuela y México.
“Hace más de tres meses que no entra un barco de combustible en el país”, afirmó el presidente, al advertir que la situación tiene un impacto “inconmensurable” en la población. Pese a ello, sostuvo que Cuba no renunciará a su derecho soberano de importar petróleo.
LIBERACIÓN DE PRESOS Y SEÑALES DE NEGOCIACIÓN
Horas antes del anuncio, el Gobierno cubano informó la liberación de 51 presos con mediación del Vaticano. Díaz-Canel sostuvo que esa decisión responde a una práctica soberana y humanista, aunque hasta ahora no se ha aclarado si entre los beneficiados hay presos políticos, una de las principales exigencias de la ciudadanía y de sectores opositores.
Analistas consideran que esta medida, junto con la posibilidad de que el sector privado cubano pueda importar petróleo desde Estados Unidos, podría formar parte de las negociaciones en marcha.
TENSIÓN BILATERAL Y EXPECTATIVA DE ACUERDO
El anuncio cubano se produjo también en medio de la polémica por el ataque a una lancha de exiliados cubanos ocurrido el 25 de febrero, un hecho que dejó cuatro muertos y seis heridos. La Habana sostiene que se trató de una “infiltración armada”, mientras familiares de las víctimas denuncian falta de información oficial.
Con este nuevo acercamiento, Cuba y Estados Unidos parecen abrir una etapa de contactos discretos en busca de acuerdos, en momentos en que la presión económica y política sobre la isla alcanza uno de sus puntos más críticos.