Un desfile que debía ser festivo terminó en polémica luego de que un hombre fuera detenido por portar una botarga durante el Carnaval de Ciudad del Carmen, en Campeche. El caso rápidamente se viralizó en redes sociales y abrió un debate sobre libertad de expresión y límites de la sátira política.
Los hechos ocurrieron en pleno paseo del llamado “bando”, uno de los eventos más concurridos del Carnaval Carmelita. El joven, identificado como Aramis González Barrera, caminaba entre los asistentes vistiendo una botarga alusiva a Gerardo Sánchez Sansores, sobrino de la gobernadora Layda Sansores, mientras repartía pelotas al público.
El autoritarismo en Campeche no soporta ni una botarga
Policías detuvieron a un hombre en el carnaval
¿Su pecado?
Usar una botarga sobre Gerardo Sánchez Sansores, «Seso Loco», sobrino de Layda pic.twitter.com/69RHm1GDBe
— Manuel Lopez San Martin (@MLopezSanMartin) February 20, 2026
De acuerdo con versiones de sus familiares, personal de Protección Civil le pidió que se retirara el disfraz, pero el joven continuó participando en el desfile. Minutos después, policías municipales lo interceptaron y lo sometieron ante decenas de personas, lo que generó sorpresa entre los asistentes y provocó que varios grabaran el momento.
González Barrera fue trasladado a la cárcel pública, donde permaneció durante varias horas. Posteriormente recuperó su libertad tras el pago de una multa de 4 mil pesos, sin que las autoridades detallaran públicamente el motivo específico de la detención.
El incidente desató discusión en redes sociales, ya que algunos consideraron que se trató de una acción excesiva contra una expresión típica de los carnavales, donde las parodias y disfraces satíricos son comunes. Otros señalaron que el contexto político local pudo influir, pues Sánchez Sansores ha manifestado su intención de buscar la gubernatura de Campeche en 2027 y es visto como un actor político cercano al gobierno estatal.
Hasta ahora, autoridades municipales no han emitido una explicación detallada sobre la sanción. Mientras tanto, el episodio dejó marcada la celebración, al mezclar humor, política y la actuación de la autoridad en un evento público tradicional.